La temporada de Acción de Gracias en Maine quedó atravesada por una advertencia inesperada. Cazadores habituales y familias que planeaban llevar un pavo salvaje a la mesa fueron sorprendidos por una recomendación oficial: no consumir pavos cazados en varias zonas del sudoeste del estado. Las aves analizadas mostraron niveles elevados de Pfas, un conjunto de sustancias químicas que se acumulan en el ambiente y han sido asociadas a mayor riesgo de cáncer.
El Departamento de Pesca y Vida Silvestre de Maine informó que la restricción abarca áreas ubicadas al norte de Augusta, la capital estatal. Técnicos que realizaron los estudios observaron que los animales cazados a menos de un kilómetro de los suelos más contaminados presentaron valores de Pfas en el tejido muscular suficientes para justificar una advertencia sanitaria. Por eso se recomendó que ningún ciervo ni pavo silvestre proveniente de esas zonas termine en la cocina o en el menú festivo.
Los Pfas, utilizados desde la década del 50 en productos industriales y de consumo masivo, se ganaron el nombre de “químicos eternos” por su capacidad para persistir durante siglos sin degradarse. Su presencia en el agua o el suelo puede mantenerse por cientos de años, circunstancia que favorece su paso a la cadena alimentaria. Distintos estudios médicos los vincularon a cáncer, defectos congénitos, problemas renales, colesterol elevado y un abanico de enfermedades que hicieron sonar todas las alarmas, según informó The Guardian.
Los pavos presentaron valores de Pfas en el tejido muscula. Foto: AP Photo/Jacquelyn Martin.
El riesgo para el resto de los estados
El caso no resulta aislado. Wisconsin y Michigan ya aplicaron recomendaciones similares en otoño para restringir el consumo de ciervos, aves y peces, mientras que en enero pasado las autoridades de Nuevo México detectaron sustancias tóxicas en animales silvestres cercanos a un lago del sur del estado.
En Michigan, además, siguen vigentes advertencias en Clark’s Marsh, cerca de la ex base aérea Wurtsmith, donde el uso de espuma contra incendios durante décadas dejó un rastro químico difícil de revertir según The Guardian. En New Mexico se observaron niveles preocupantes en personas que vivían o trabajaban cerca de la base Cannon, que es escenario de un problema similar.
Advertencia de los expertos
Expertos en salud ambiental sostienen que la contaminación por Pfas se extiende de manera global y que los daños acumulados tardarán décadas en revertirse. Tasha Stoiber, investigadora del grupo Environmental Working Group, señaló a The Guardian que el impacto continuará hasta que no se reduzca drásticamente la producción industrial de estas sustancias.
El Departamento de Pesca y Vida Silvestre de Maine informó que la restricción abarca áreas ubicadas al norte de Augusta, Maine. Foto: REUTERS/Nigel Roddis.
Según la especialista, la regulación federal resulta clave para proteger el agua potable y limitar nuevas descargas. También pidió más información pública para que la sociedad comprenda cómo se produce la exposición y presione por cambios.
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