A mediados de 2025, un grupo de científicos afirmó que habían descubierto los restos del avión Lockheed 10-Electra utilizado por Amelia Earhart para intentar dar la vuelta al mundo en 1937.
El 1º de junio de aquel año, la piloto y su navegante, Fred Noonan, iniciaron un viaje de 46.670 km desde California, pasando por América Central y del Sur, y luego por África, para llegar a Australia, antes de emprender el regreso por el Pacífico. El 2 de julio fueron dados por desaparecidos y la piloto, declarada muerta el 5 de enero de 1939.
Desde entonces, hubo varios intentos por encontrar el avión. En 2025, una serie de fotografías aéreas, tomadas en 1938, que muestran un extraño objeto metálico en la isla de Nikumaroro, en el Pacífico Sur, fue considerada como una posibilidad “muy fuerte” de que sea el avión perdido.
La Universidad de Purdue, que financió el fatídico vuelo de Earhart, anunció que enviará un equipo para chequear todo esto. “Creemos que le debemos a Amelia y a su legado en Purdue cumplir su deseo de traer el Electra de vuelta a la universidad”, dijo Steve Schultz, asesor general de esa casa de estudios a NBC News.
Pionera de la aviación y símbolo del empoderamiento femenino
Amelia Earhart está considerada como pionera de la aviación y, también, un símbolo del empoderamiento femenino. Nació el 24 de julio de 1897 en Atchison, Kansas, y durante la Primera Guerra Mundial, se ofreció como voluntaria en Toronto, Canadá, donde atendió a pilotos heridos. Esta experiencia la llevó a interesarse en la aviación.
Fotografía del 20 de mayo de 1937 de Amelia Earhart en el ala de su Lockheed 10 Electra. Foto: AFP
En 1928, saltó a la fama al convertirse en la primera mujer en cruzar el Atlántico acompañando al piloto Wilmer Stultz. Su hazaña la catapultó al estrellato y le brindó el apoyo necesario para buscar sus propios proyectos.
En 1932 logró el reconocimiento mundial al convertirse en la primera mujer en realizar un vuelo transatlántico en solitario, piloteando un Lockheed Vega 5B. Por ello obtuvo la Distinguished Flying Cross, siendo la primera mujer en recibir tal distinción.
Durante su carrera como piloto estableció varios récords de distancia, altura y velocidad, y destacó como una de las promotoras de los viajes comerciales aéreos. Además, escribió varios libros en los que narraba sus experiencias y defendía el acceso igualitario de las mujeres a la aviación y otros campos tradicionalmente masculinos.
La placa de aluminio que podría pertenecer al avión de Amelia Earhart, motivo de una nueva pista.
La influencia de Earhart trascendió más allá de la aviación. Fue miembro activo del National Woman’s Party y defensora de la Enmienda de Igualdad de Derechos. Entre 1935 y 1937, asumió el rol de profesora visitante y consejera profesional para mujeres en la Universidad de Purdue, donde promovió la formación de The Ninety-Nines, organización internacional para mujeres pilotos.
Su mayor reto, dar la vuelta al mundo en avión, terminó en tragedia. En 2018, un análisis de restos óseos encontrados en la isla de Nikumaroro sugirió la posibilidad de que fueran de Earhart, aunque aún existe un debate científico sobre ese hallazgo.
Ahora, una nueva expedición se prepara para regresar a ese mismo lugar, pero esta vez con un objetivo mucho más concreto. El foco está puesto en el llamado Objeto Taraia, una anomalía detectada por satélite cuya forma se asemeja de manera notable al fuselaje de una aeronave.





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