Cuando la vida se desvanece, el órgano que durante toda nuestra existencia ha regulado sensaciones, memoria y pensamiento, el cerebro experimenta un fenómeno que la ciencia ha comenzado a descifrar con asombro.
Investigadores han propuesto que justo antes de la muerte ocurre una cascada neuroquímica que puede explicar por qué muchas personas relatan ver túneles de luz, reencontrarse con seres queridos o vivenciar una paz indescriptible.
Este hallazgo deja claro que el momento de morir no es simplemente “un apagado”, sino un proceso dinámico en el que el cerebro despliega una última actividad intensa.
El fenómeno de la explosión química en el cerebro al morir
La ciencia ha avanzado en comprender qué ocurre en el cerebro cuando el cuerpo deja de sostener sus funciones vitales y la persona muere.
En estudios con animales y en análisis de datos clínicos, se observó que ante la privación de oxígeno u otras condiciones extremas, se produce una liberación masiva de neurotransmisores excitatorios, una sincronización de ondas cerebrales y, por tanto, una especie de “último fogonazo” de actividad neuronal.
Esta explosión química podría dar lugar a visiones de luz, túneles y encuentros con seres queridos.
Esta explosión química podría dar lugar a visiones de luz, túneles y encuentros con seres queridos.
El cerebro en esos instantes parece entrar en una fase de hiperactividad que luego reviste la experiencia subjetiva de la muerte.
La ciencia reconoce que no todos los detalles están claros, pero el modelo neuroquímico abre una ventana hasta ahora poco explorada y se trata nada más y nada menos que la transición entre la vida y el fin.
Signos comunes en el momento de morir
Para comprender mejor lo que ocurre en el cerebro al morir, los investigadores han identificado eventos recurrentes en personas que han estado al borde de la muerte.
- Visión de un túnel de luz o un pasaje luminoso que atrae hacia el “otro lado”.
- Sensación de desprendimiento del cuerpo o flotación, como si el cerebro ya no estuviera sujeto simplemente al cuerpo físico.
- Encuentro con seres queridos o figuras familiares fallecidas: muchos relatan reunirse con personas que amaron.
- Una especie de revisión de la vida: flashes de recuerdos significativos que pasan ante los ojos.
El momento de morir para el cerebro no se limita al apagado de funciones, sino que puede implicar un estado de hiperactividad final que para la ciencia es cada vez más relevante.
Por qué sucede esta explosión química en el cerebro
Varios mecanismos explicativos apuntan a por qué el cerebro al morir desencadena esa explosión de actividad:
- Hipoxia severa: la falta de oxígeno obliga a las neuronas a disparar de modo desinhibido para “ganar tiempo”, liberando gran cantidad de glutamato y activando rutas metabólicas de emergencia.
- Cascada de excitotoxicidad: el exceso de neurotransmisores excitatorios provoca que muchas neuronas se enfermen o mueran rápidamente, lo que genera un pico de actividad antes del colapso.
- Sincronización generalizada de ondas cerebrales: estudios con EEG muestran que justo antes de la muerte algunas zonas del cerebro sincronizan sus señales, lo que puede traducirse en la sensación de totalidad o visión panorámica.
- Liberación de endorfinas y otras sustancias que inducen bienestar: el cerebro en el fin tiende a apagar los circuitos de dolor y activar los de calma, lo que podría explicar por qué muchas personas relatan una sensación de paz.
Estos mecanismos ofrecen un marco para que la ciencia entienda cómo el cerebro vive una especie de “última explosión” antes de que todo se detenga.
Implicaciones para la ciencia, la medicina y la muerte
Que el cerebro al morir active una explosión química significativa tiene múltiples consecuencias para la ciencia y para la comprensión de la muerte.
- Para la medicina: reconocer que el freno de funciones vitales no es instantáneo sino progresivo permite mejorar los cuidados paliativos y la forma de acompañar el final de vida.
- Para la neurociencia: el fenómeno abre interrogantes sobre la conciencia, la memoria y la identidad en los momentos límites. ¿Hasta qué punto el cerebro retiene coherencia y experiencia justo antes de morir?
- Para la ética y el acompañamiento humano: entender que el cerebro puede generar sensaciones de paz o encuentro puede dar consuelo a familiares y pacientes.
Además, para la ciencia del cerebro, este tipo de estudios refuerzan la idea de que los procesos finales no son exclusivamente destructivos, sino que podrían incluir una última fase estructurada, lo que desafía la visión tradicional del morir como un apagado abrupto.
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