Adquirir paneles solares para el hogar suele ser un trámite costoso y engorroso en Estados Unidos. Pero un cambio legal que avanza rápidamente en varios estados podría transformar esa dinámica: millones de estadounidenses pronto podrán utilizar paneles solares pequeños y portátiles que se instalan en balcones y se conectan directamente a un enchufe común. Sus defensores creen que esta tecnología, simple y barata, tiene el potencial de convertirse en una herramienta masiva de ahorro energético.
A comienzos de este año, Utah se convirtió en el primer estado del país en aprobar una legislación que permite a los residentes comprar e instalar paneles solares portátiles que funcionan conectados a un tomacorriente estándar. Cuando se instalan en balcones o patios, estos dispositivos pueden generar suficiente electricidad para alimentar electrodomésticos esenciales -como refrigeradores, lavavajillas, lavadoras o la conexión wifi- sin necesidad de consumir energía de la red.
La tecnología, conocida como “balcony solar”, ya es común en países como Alemania, donde más de un millón de hogares los utilizan. En Estados Unidos, sin embargo, su expansión se ha visto frenada por regulaciones estatales que limitaban la instalación de paneles sin acuerdos formales con las empresas de servicios públicos. Ese escenario parece estar cambiando: legisladores de Nueva York y Pensilvania presentaron proyectos de ley para replicar el modelo de Utah, mientras que Vermont, Maryland y New Hampshire se preparan para seguir el mismo camino.
“El solar enchufable es una herramienta poderosa para brindar independencia energética y asequibilidad a millones de personas que hoy están excluidas de la economía solar”, dijo la senadora estatal de Nueva York Liz Krueger, promotora de uno de los proyectos. Según Krueger, la modificación legal sería “un cambio radical para inquilinos, personas de bajos ingresos y cualquiera que no pueda instalar paneles en un techo”.
Al menos otros cinco estados podrían sumarse en los próximos meses, según Kevin Chou, director ejecutivo de Bright Saver, una organización sin fines de lucro que promueve la adopción de paneles solares de balcón. “Hay muchísimo interés en esto”, dijo. “La administración federal ha sido tan hostil a la energía limpia que muchos estados se han preguntado: ‘¿Qué podemos hacer nosotros?’ Y esta es una de esas respuestas”.
Panel solar. Foto: Pexels
Los paneles de balcón funcionan de forma similar a los sistemas solares más grandes, aunque a menor escala. Captan la luz solar y, mediante un pequeño inversor, la convierten en energía que se inyecta directamente al enchufe doméstico. Son más compactos que los paneles tradicionales y pueden instalarse sin profesionales, incluso sujetándolos con bridas plásticas a barandas o estructuras del balcón. En Alemania, cuestan alrededor de 300 dólares; los modelos con baterías integradas pueden alcanzar 1.500 dólares o más, y permiten alimentar equipos después del atardecer.
Si bien la energía generada no es suficiente para un hogar grande con aire acondicionado intensivo o para cargar un automóvil eléctrico, sí puede cubrir la mayoría de las necesidades de una persona que vive sola. “No es una solución total, quizá reduzca un 5% las emisiones”, explicó Chou. “Pero es algo fácil de hacer, conveniente y capaz de ahorrar dinero. En un momento en que hay pocos avances positivos para el clima, este es uno real”.
El principal obstáculo de la tecnología han sido las regulaciones estatales que exigen que cualquier persona que genere electricidad por su cuenta firme un acuerdo con la compañía eléctrica para gestionar los excedentes. Normalmente, los paneles deben instalarse mediante contratistas y superar inspecciones, un proceso costoso que explica por qué solo el 7% de los hogares estadounidenses tienen paneles solares en sus techos, una cifra muy inferior a países como Australia, donde un tercio de las viviendas cuentan con ellos.
En Utah, el legislador republicano Raymond Ward decidió actuar tras leer sobre los paneles de balcón y concluyó que solo se necesitaba un pequeño cambio en la ley estatal. Su propuesta exime a quienes generen menos de 1.2 kilovatios de la obligación de firmar acuerdos con las compañías eléctricas. “La ley decía que si devolvías un solo electrón a la red necesitabas un contrato, lo cual es absurdo”, dijo Ward. “Nadie se opuso. Estoy seguro de que al menos 10 legislaturas más presentarán un proyecto similar en 2026”.
Mientras la administración de Donald Trump impulsa iniciativas para frenar proyectos solares y eólicos y algunas empresas de servicios públicos endurecen barreras por temor a perder ingresos, los cambios estatales podrían abrir un camino alternativo para la energía limpia. Y para millones de estadounidenses, especialmente inquilinos y familias de bajos ingresos, podrían significar por primera vez la posibilidad de generar su propia electricidad desde el balcón.
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