El FBI bajo Kash Patel se enfrenta a una dura evaluación interna que lo describe como una agencia «paralizada por el miedo» y dirigida por un jefe «superado por las circunstancias», según un informe filtrado preparado para los comités judiciales de la Cámara de Representantes y el Senado de Estados Unidos.
El documento, de 115 páginas, fue elaborado por una alianza nacional de agentes especiales y analistas del FBI, en actividad y retirados, y se basa en testimonios confidenciales de 24 fuentes internas. La evaluación, obtenida por el New York Post, pinta un cuadro de una oficina central «crónicamente por debajo de su rendimiento» y sin rumbo claro, menos de un año después de que Patel asumiera como director.
De acuerdo con el informe, varios testimonios coinciden en que el FBI se ha vuelto «internamente paralizado por el miedo». Mandos medios y superiores estarían «aterrados de perder sus empleos» y evitarían tomar decisiones sin instrucciones explícitas del director. El resultado, según las fuentes citadas, es una cultura de inmovilidad en una agencia clave para las investigaciones federales y las tareas de inteligencia.
Esa atmósfera, señalan los autores, tiene raíces anteriores a su llegada al puesto. Antes de ser nominado por Donald Trump, Patel acusó públicamente al FBI de formar parte de una conspiración del «estado profundo» contra el entonces expresidente y reclamó una reestructuración radical de la institución. Entre otras cosas, propuso cerrar la sede central en Washington y dispersar a los empleados por todo el país, y denunció lo que considera una «politización» durante investigaciones que involucraron a Trump.
Las críticas vuelven sobre un punto central: la supuesta falta de preparación de Patel para dirigir la oficina. Dos fuentes lo describen de manera independiente como «superado por las circunstancias» y un testimonio sostiene que «carece del conocimiento y la comprensión profunda» de los complejos programas de investigación e inteligencia del FBI.
Al día siguiente del asesinato de Kirk, Patel aterrizó en un avión del FBI pero se negó a descender hasta que se le consiguiera una campera táctica de la talla adecuada. Foto: REUTERS/Cheney Orr
El informe surge en un contexto de controversias que han marcado sus primeros meses en el cargo. Antes de su confirmación en febrero de 2025, casi 60 organizaciones de derechos civiles pidieron al Senado que rechazara su nominación, citando su falta de experiencia, presuntos vínculos con el exterior y declaraciones engañosas. Ya en el puesto, fue cuestionado por negarse a divulgar los archivos del caso Jeffrey Epstein y por anunciar de forma prematura un arresto en la investigación por el asesinato del activista conservador Charlie Kirk, anuncio que luego debió ser retractado.
Patel llegó al FBI tras una carrera política e institucional claramente alineada con Trump. Fue asesor del comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes y ocupó cargos en el gobierno durante el primer mandato del republicano, entre ellos el de subjefe de Inteligencia Nacional. También es autor de libros infantiles de tono abiertamente pro Trump, como «The Plot Against the King», y se convirtió en una presencia habitual en medios de derecha después de la derrota electoral de 2020, antes de que el regreso de Trump a la Casa Blanca lo catapultara a la dirección del FBI.
El documento también menciona episodios puntuales que, según las fuentes, ilustran problemas de liderazgo y prioridades. Uno de ellos ocurrió el 11 de septiembre en Provo, Utah, al día siguiente del asesinato de Kirk. De acuerdo con un «alto mando muy respetado» citado en el texto, Patel aterrizó en un avión del FBI pero se negó a descender hasta que se le consiguiera una campera táctica de la talla adecuada. Agentes dedicados al caso tuvieron que interrumpir su trabajo para encontrar una prenda mediana. Cuando le entregaron la campera de una agente, Patel se quejó porque le faltaban los parches de velcro en las mangas y no bajó del avión hasta que integrantes de un equipo Swat quitaron parches de sus propios uniformes para colocarlos en la chaqueta prestada.
El mismo informante confirmó reportes de prensa que señalan que Patel «gritó» al agente especial a cargo y lanzó una «retahíla de insultos» por presuntos errores en la investigación. El subdirector del FBI, Dan Bongino, llamó luego para disculparse y admitió que «eso nunca debería haber ocurrido», según la evaluación.
Bongino también queda mal parado en la filtración. Exagente del Servicio Secreto y figura mediática conservadora, fue nombrado subdirector pese a no contar con la experiencia tradicional en la agencia. El informe sostiene que fue eximido, por orden de Patel, del habitual examen de polígrafo que se exige para esos cargos. Una de las fuentes lo describe como «algo así como un payaso».
Varios empleados dijeron que se enteran más sobre las prioridades del FBI a través de las publicaciones en redes sociales de Patel y Bongino que por canales internos formales. Esa supuesta obsesión por la imagen pública se combina, según el texto, con una actitud punitiva hacia las críticas internas.
La Casa Blanca ha negado recientemente versiones de prensa que aseguraban que Trump planea destituir a Patel. Foto: REUTERS/Kevin Lamarque
En un episodio citado, Patel se enfureció al saber que personal del centro de entrenamiento de Quantico había comentado su pedido para que se le asignara un arma del FBI. Cuando los detalles de esa discusión se filtraron, ordenó someter a exámenes de polígrafo a todos los involucrados para detectar quién lo había cuestionado. Un reconocido jefe del FBI calificó esa orden de «innecesariamente punitiva».
El informe no es, sin embargo, completamente negativo. Algunas de las fuentes consultadas valoran la marcha atrás de Patel con programas de diversidad y equidad, y elogian las operaciones de control migratorio intensificadas bajo su mandato. Otros destacan que, en comparación con la administración anterior, se observa un mejor acompañamiento de los fiscales en ciertas causas. Y si bien apoyan el apartamiento de cuadros superiores considerados responsables de decisiones politizadas en el pasado, sostienen que las reformas «no han ido lo suficientemente profundo».
Fuera de Estados Unidos, los autores recogen inquietud entre países aliados que cooperan estrechamente con el FBI. Funcionarios de organismos de seguridad e inteligencia consultados para el informe temen que la gestión de Trump y sus decisiones sobre la oficina «puedan causar daños a largo plazo» en la cooperación internacional.
Los autores anónimos de la evaluación insistieron, en declaraciones al Post, en que el documento «nunca pretendió ser un ataque personal», aunque admitieron que el material recopilado «se inclinó 80/20 hacia lo negativo». Concluyen recomendando a Patel y Bongino que tomen en serio las críticas y ajusten su estilo de conducción.
La Casa Blanca ha negado recientemente versiones de prensa que aseguraban que Trump planea destituir a Patel. Mientras tanto, los comités judiciales del Congreso mencionados en el texto recibirán formalmente el informe esta semana, abriendo la puerta a nuevas audiencias y a un posible escrutinio parlamentario sobre el futuro del director y el rumbo del FBI.
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