Iguazú (LaVozDeCataratas-Kelly Ferreyra) Hay sabores que no necesitan presentación. Se reconocen al primer bocado, a la primera textura, a ese aroma que remite a la mesa compartida y a la cocina de raíz. En la región, uno de ellos es el mbeyú, esa preparación ancestral guaraní a base de almidón de mandioca y queso, dorada por fuera, tierna por dentro, humilde y poderosa a la vez.

Durante años fue desayuno, merienda o acompañamiento. Pero la gastronomía —cuando se anima— también dialoga con el presente. Y ahí es donde ocurre algo interesante: cuando lo tradicional deja de quedarse quieto y se convierte en otra cosa sin perder su alma.
La propuesta empieza en la masa, que no es pan ni busca serlo. Es mbeyú en estado puro: almidón de mandioca trabajado con queso, con esa textura quebrada y rústica que cruje apenas y se desarma con suavidad. Sobre esa base aparecen los clásicos que nadie discute: salsa de tomate, muzzarella bien fundida, jamón cocido que aporta equilibrio y, como guiño de carácter, tomates quemados, que suman profundidad, ese sabor que sorprende.

Y cuando parece que ya está todo dicho, llega el detalle final: albahaca fresca, apenas apoyada, para levantar el conjunto, limpiar el paladar y darle ese aire de frescura que convierte una buena idea en una gran receta.
No es fusión forzada. No es moda. Es identidad regional reinterpretada. Una forma más de demostrar que Iguazú sigue creando sabores propios, respetando lo que somos y animándose a ir un paso más allá. Acá, la pizza no se copia: tiene color, tiene historia y tiene carácter
Esta pizza existe, se sirve caliente y se disfruta sin apuro en Pizza Color – Fuego y Sabor,
en Avenida Victoria Aguirre y Brasil. de la mano de Mariano López Chef ejecutivo y José Ferreira jefe de cocina





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