Misiones
Hoy se cumplen 43 años del conflicto bélico que enfrentó a Argentina con Gran Bretaña
“Nosotros nunca nos rendimos, sólo nos retiramos de las islas”
Luis Alberto Kovalski (68) fue partícipe de la Guerra de Malvinas, de la que hoy se cumple 43 años. Fue testigo de cosas fuertes, recuerdos que muchas veces no quiere que vuelvan a inundar su mente. Es que como todo hecho traumático, pasar por ello hace ver cosas que antes no se tenían en cuenta y cobran un nuevo significado.
«Para mí es muy difícil esta fecha. Es remover cosas que nos causaron dolor. Pero al mismo tiempo siento la obligación de hablar, de que la gente conozca lo que pasó. Si no hablamos los veteranos, que somos los que estuvimos ahí, ¿quiénes lo van a hacer? Por eso les insisto a los otros veteranos de guerra que hablen, que cuenten sus historias, lo que pasaron, sus experiencias. Nosotros somos los responsables de se conocer todo», reflexionó antes de adentrarse en la entrevista.
Kovalski nació en Eldorado, pero al ser su padre gendarme, su educación formal transcurrió tanto en su ciudad natal como en Malargüe, Mendoza. Tal vez por una tradición familiar -sus abuelos también eran uniformados y uno de ellos participó de la Guerra del Chaco-, eligió el mismo camino ingresando a Gendarmería Nacional.
Aquel 2 de abril de 1982, cuando comienza el conflicto por Malvinas con Gran Bretaña, el protagonista estaba prestando servicio en la Central Nuclear Atucha. «Para nosotros, como para casi todo el país, fue una sorpresa. Compartía el cuarto con una camarada que se despertó antes que yo; cuando me levanté, me contó. No sabíamos nada», recordó.
Desde un primer momento el comandante de Gendarmería Nacional tuvo la decisión de que la fuerza enviara tropas a las islas, pero se hizo efectiva mucho tiempo después. «Recuerdo que se comenzó a elegir a quiénes irían a las islas y entre ellos se buscaba aquellos que tuvieran alguna aptitud especial por los cursos que habían realizado. Me dijeron que yo iba seguro. Pero el tiempo pasaba y no nos enviaban», contó.
Y siguió en su relato de aquel tiempo de antaño: «La noche del 27 de mayo nos encontramos fuera del destacamento festejando el cumpleaños de una camarada. Cuando regresamos estaba todo iluminado, no sabíamos el motivo. Cuanto llegamos a la guardia para ingresar nos avisan que salíamos para las islas y que me estaban buscando. Fuimos en avión hasta Comodoro Rivadavia y de ahí en otro avión hasta Malvinas».
Las noticias en el continente estaban impregnadas de optimismo, los medios de prensa daban cuenta de una guerra que supuestamente marchaba bien para Argentina, pero la realidad era otra. «Llegamos a Puerto Argentino de noche, en medio de un bombardeo de la flota británica, que incluso el avión Hércules no detuvo su marcha. Tuvimos que bajar con el avión en movimiento mediante unas sogas. En ese momento tomé conciencia de que las noticias que teníamos en el continente no eran tan así como nos las contaban y más aún cuando antes de nuestra primera misión vimos cómo un helicóptero fue alcanzado por un misil británico en el que murieron seis compañeros. Ese fue mi bautismo de fuego», rememoró.
“Combatí con la compañía comando 601 del Mayor Castañeto, y también con la 602 que estaba al mando del Mayor Aldo Rico. Habíamos elegido como nombre de nuestro escuadrón ‘Alacrán’”, explicó.
Durante la gesta de Malvinas, Kovalski participó de diferentes enfrentamientos, vio morir a camaradas y, como él mismo manifestó, sintió temor. «Por supuesto que sentís temor, miedo. Sólo un inconsciente no lo puede sentir. Pero hay que tener una predisposición, una preparación, un estado de ánimo que no te paralice. Nadie quiere estar en una guerra, tener que dispararles a otros seres humanos, o que ellos te disparen a vos. Pero la guerra te lleva a tomar esas decisiones», dijo sobre lo que significó estar allí conviviendo con uno de los lados más horrendos de la humanidad.
“Nosotros nunca nos rendimos”, aseguró con fuerzas Kovalski acerca del final del conflicto bélico en las islas. Sostuvo que es una confusión y más una intención de Jeremy Moore, jefe de las fuerzas británicas.
«En un primer momento pidió la rendición incondicional, pero quien ejercía como gobernador de Malvinas, el general (Mario Benjamín) Menéndez, se negó. Entonces Moore solicitó la rendición, a lo que Menéndez le contestó que no había rendición y que las tropas argentinas sólo se retirarían de las islas. Para nosotros es un conflicto que sigue abierto por la soberanía de Malvinas que, ojalá, pueda solucionarse por la vía diplomática. Todos los argumentos legales, políticos por la plataforma marítima, todos reafirman que las Malvinas son argentinas”, reforzó con convicción.
El regreso al continente fue marcado, por muchos años, por un silencio respecto a lo sucedido. «Casi no se habló. Durante mucho tiempo no era un tema de conversación Malvinas. A mí recién en 1991, casi diez años después, me invitaron a participar de una charla en el Instituto San José para que contara mi experiencia. En la práctica los veteranos de guerra fuimos ignorados durante muchos años», lamentó.
Haber sido parte de un conflicto bélico no es gratuito, deja secuelas y modifica algunos comportamientos. «Soy muy creyente. Creo que si Dios me permitió volver es porque tenía otros planos para mí, mis hijos, mis nietos. La guerra es un hecho traumático por las muertes de amigos, camaradas, personas con quien uno tiene afectos. Eso te hace revalorizar la vida, todo lo que es el sentido de la familia. El sostén de todo ser humano es la familia. Te hace ver la importancia de las pequeñas cosas que tenés, que compartís con ellos, con tus amigos. Pero sobre todo te hace comprender la necesidad de vivir en paz, no sólo en paz por algún conflicto bélico, si no en paz con tus vecinos, con la sociedad en la cual vivís, con vos mismo”, cerró el veterano.
Veteranos reconocidos como héroes
El Registro de las Personas de Misiones reconocerá oficialmente la identidad de los excombatientes de Malvinas en sus documentos oficiales. La Resolución 133 del 1 de abril -firmada por el ministro de Gobierno, Marcelo Pérez- establece que los veteranos podrán solicitar la inclusión de la leyenda “Héroe de Malvinas” en sus actas de nacimiento y que, en el caso de los fallecidos, la inscripción será obligatoria en las actas de defunción, lo primero establecido en el artículo 1° y lo otro en el artículo 2°.
A su vez, el artículo 3° determina que este trámite podrá realizarse de manera sencilla, con la sola presentación de la constancia de inscripción en el Registro Provincial de Veteranos de Guerra. Finalmente, el artículo 4° instruye al Registro Provincial a implementar de inmediata esta disposición ya notificar a todas sus oficinas para su cumplimiento efectivo.
Esta resolución se fundamenta en la noción de identidad como un derecho humano fundamental. “La identidad no se reduce a una expresión estática de la persona, sino que comprende varios otros derechos según el sujeto de derechos de que se trata y las circunstancias del caso”, se explica en el documento. La medida no sólo reconoce la trayectoria de quienes combatieron en 1982, sino que refuerza la construcción de su identidad social y personal.
Misiones sigue así la línea del Estado Nacional en el merecido reconocimiento de los veteranos. “El Estado Provincial, así como lo ha hecho el Estado Nacional, debe reconocer aquella identidad en sus propios documentos públicos oficiales”, sostiene el decreto.
“La identidad personal encuentra su fundamento axiológico en la dignidad del ser humano”, destaca la resolución, subrayando el valor de este reconocimiento en el marco de los derechos humanos y la memoria histórica.
0%
0%
0%
0%
0%