Lo dijo el presidente de la Fundación de Apoyo de Hijos del Espectro Autista, Eduardo Sisto, quien estuvo en el programa Puntos de Vistas que se emite por la señal C6Digital, con la conducción de Sabrina Spinelli.
En el flamante envío televisivo el invitado relató cómo surgió la entidad, fue a partir del diagnóstico de su hija Micaela, hoy de 22 años, cuando estaba en la etapa escolar inicial, autismo de Nivel 1.
«Hace 15 años no había nada y nos desesperó a un grupo de padres que no había nada en Posadas, no había nada en Misiones. Los que podían iban a Buenos Aires y no todos podían, entonces nosotros dijimos ´vamos a organizarnos´, para saber qué hacer, aparte otro muro para llorar porque en realidad la angustia es muy fuerte y se recurre a la esperanza cuando es en grupo, el apoyo es fundamental», afirmó.
Sisto remarcó que la Fundación es de apoyo a padres, cuentan con profesionales pero no brinda un servicio clínico. Además, tienen la colaboración de voluntarios, dan apoyo a los padres y les informan sobre cuál sería el mejor tratamiento.
«Trabajamos mucho con los padres de primeros primeros pasos, de primeros diagnósticos, porque no saben qué hacer. La experiencia que tenemos es muy grande y muy rica y entonces le damos los consejos necesarios y la tranquilidad necesaria, saber que se puede salir adelante, que no es un estigma si no es una situación que no hay que asustarse, hay que enfrentar», observó el invitado.
Acerca de cuáles fueron los signos que vieron en su hija, Sisto mencionó el tema de no acatar consignas. Como no querer salir al recreo, cuando estaba en la escuela. También no utilizar útiles que llevaba. «Nosotros recorrimos cinco psicopedagogas y una psicóloga infantil y no supiero decirme qué tenía», apuntó Sisto.
Luego el Presidente de la Fundación mencionó que luego de tener ya el diagnóstico comenzó otra etapa para la familia.
«En este tema muy importante fue el rol de la maestra» para advertir este comportamiento de la niña, destacó Sisto.
Seguidamente el titular de la FAPEDHEA contó que su hija está estudiando la carrera de Diseño Gráfico. «Tomado a tiempo da calidad de vida, acompañando en las terapias, siendo exigente con los terapeutas para los logros y teniendo expectativas se logra calidad de vida. Mica es la luz de nuestros ojos», afirmó.