Europa recibió los aranceles del presidente Donald Trump como un gran y extendido Brexit, cuyas catastróficas secuelas todos conocen. Las rechazan pero se preparan a negociar para evitar que destroce su economía, como sucedió en el pos referéndum anti europeo en Gran Bretaña.
Una “nueva era” se ha iniciado. Tendrá las características de una guerra comercial y alta inflación, con un presidente norteamericano que detesta la Unión Europea.
La presidenta de la Comisión Europea, el Ejecutivo de la UE, Ursula Von der Leyen, lanzó su propuesta antes de la apertura de los mercados. Análisis de la situación, negociación o contramedidas. Francia y Gran Bretaña paradójicamente serán menos afectadas que Alemania, cuyas tarifas aduaneras pueden costar el trabajo a medio millón de trabajadores de la industria automotriz.
El canciller alemán, Olaf Scholz, y su ministro de Economía expresaron este jueves su alarma por las consecuencias del aumento de aranceles de Trump. Pidieron a Europa «mostrar su fuerza», sin descartar la opción de gravar la tecnología estadounidense.
Estados Unidos es el mayor mercado de exportación de Alemania. Un mercado clave para sus ventas de automóviles, maquinaria y medicamentos. Al igual que la Comisión Europea, Berlín está «a disposición del gobierno estadounidense para discutir y evitar una guerra comercial», añadió Scholz. «Debemos demostrar que tenemos músculos fuertes», afirmó.
El comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic, anunció que hablará el viernes con sus pares estadounidenses sobre los aranceles de Donald Trump.
La Bolsa de Nueva York abrió con fuertes caídas este jueves. Foto: BLOOMBERG
Qué puede hacer la Unión Europea
Desde finales de 2023, la Unión Europea cuenta con los medios legales para golpear con fuerza donde más le duele, si Estados Unidos aplica aranceles aduaneros que equivalen a coerción. Pero ¿asumirán los Veintisiete el riesgo de una escalada?
La UE será afectada con aranceles aduaneros de hasta el 20%, anunció el presidente de Estados Unidos el miércoles 2 de abril, en el famoso «Día de la Liberación», como lo llamó Trump. Durante varias semanas tuvo a la UE en la mira, «diseñada para perjudicar a Estados Unidos».
Esta ofensiva golpea duramente a los Veintisiete, divididos entre los que quieren aceptar jugar, individual o colectivamente, el juego transaccional de Trump y su anti globalismo y los que pretenden entrar en el equilibrio de poder.
Estos últimos quieren convencer a los primeros de que la UE no está indefensa frente a Estados Unidos. Destacan el arma más nueva que tiene a su disposición, que es al campo de batalla económico y comercial lo que la disuasión nuclear es al ámbito militar: el instrumento anticoerción (ACI).
Adoptada en diciembre de 2023 y nunca utilizada, su objetivo es precisamente poder elevar el nivel de juego de Europa, en caso de un conflicto como el que se está preparando. La ACI permite la activación de contramedidas contra actos de coerción. Por este término de coerción se entiende la aplicación (o la amenaza) de medidas destinadas a obligar a un país a acatar una norma, interfiriendo así en sus «legítimas decisiones soberanas», indica el texto del reglamento europeo que lo creó.
Gran Bretaña busca un acuerdo comercial con EE.UU.
Con el arancel del 10 por ciento aplicado al reino por Trump, el primer ministro Sir Keir Starmer se entusiasma con el acuerdo comercial británico con Estados Unidos. Irlanda, que con su 12 por ciento de impuesto corporativo atrae a los empresas tecnológicas norteamericanas como base, se mostró inmensamente preocupada. Cree en una respuesta europea, pero considera que debe ser la negociación.
El secretario de Comercio, Jonathan Reynolds, declaró ante la Cámara de los Comunes que el gobierno está considerando tomar represalias contra los aranceles de Donald Trump. Pero añadió que considera que la mejor opción es un acuerdo negociado con Washington.
El primer ministro británico ha declarado que el gobierno está impulsando cambios para garantizar una economía sólida. Afirmó que, desde hace tiempo, el Ejecutivo ha estado hablando de una «nueva era en defensa y seguridad» y “que ahora nos encontramos en una situación similar en el comercio y la economía”, dijo Starmer, que se negó a recomendar a la UE qué hacer. «Tenemos que adaptarnos de maneras que vayan más allá de la mera cuestión de los aranceles”, señaló.
Un particular retrato de Donald Trump, en manos de su autor, frente al Parlamento británico, en Londres, este jueves. Foto: AP
Aviones, vinos y el lujo en Francia
Estados Unidos es actualmente el cuarto mercado de exportación de Francia, detrás de Alemania, Italia y Bélgica, según la aduana francesa.
Francia importa más bienes de Estados Unidos de los que exporta (52.700 millones de euros en 2024) y depende menos de las exportaciones estadounidenses que otros países europeos, como Alemania (3,8% de su PBI frente al 1,6% de Francia.
La aeronáutica será castigada. Una quinta parte de las exportaciones de Francia a Estados Unidos están relacionadas con la aeronáutica. Francia exportó aviones y naves espaciales a Estados Unidos por valor de 9.000 millones de euros en 2024. El fabricante aeronáutico europeo Airbus, cuya sede operativa se encuentra en Blagnac, en el suroeste de Francia, reivindica así la posición de «primer exportador de la industria aeroespacial estadounidense». »
El gigante industrial podría estar parcialmente protegido por su presencia industrial sobre el terreno: en 2015 abrió una planta de ensamblaje final en Mobile (Alabama, sur), de la que habían salido 500 aviones, A320 y A220, hasta finales de 2024.
En Francia se verán afectados todos los fabricantes de artículos de marcas reconocidas, que exportan masivamente a Estados Unidos. Temen una escalada en las próximas semanas. Este recargo aduanero del 20% estará lejos de ser indoloro para los actores del sector de perfumes, maquillaje, cremas de cuidado facial y otros cosméticos prestigiosos, que exportan casi 3.000 millones de productos al año a través del Atlántico. Esto supone el 12,6% de sus exportaciones. Estados Unidos es el mayor mercado mundial de cosméticos, vinos y bebidas espirituosas.
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, junto a miembros de su gabinete, habla de los aranceles impuestos por Donald Trump. Foto: REUTERS
Otro sector que se ha visto muy afectado es el de la moda y la marroquinería de lujo, que por naturaleza son Made in France. Ellos también tendrán que hacer frente a esta nueva situación arancelaria, que se aplicará a partir del 9 de abril a los productos europeos que ingresen a suelo estadounidense.
Tras los anuncios de Trump, el sector de vinos y licores está entre el alivio y la preocupación. El coñac, asfixiado por las guerras comerciales. «Si se aprueba el impuesto de Trump, toda nuestra industria colapsará. El 80 por ciento desaparece”, alertó el vitivinicultor Geodan.
En un comunicado publicado el jueves, el presidente de Medef, Patrick Martin, que reúne a los capitanes de la industria francesa, calificó los aranceles como «medidas extremadamente graves para la economía europea».
«La prioridad sigue siendo una negociación firme. Pero Francia y Europa también deben implementar medidas de apoyo a los sectores afectados», afirmó Patrick Martin.
Agricultores alarmados
La unión agrícola europea Copa-Cogeca «da la voz de alarma» y pide una «desescalada». «Profundamente preocupado», el lobby de agricultores europeos ha «instado» a Estados Unidos y a la Unión Europea a intensificar los esfuerzos diplomáticos para tratar de evitar aumentos de impuestos a ambas orillas del Atlántico. Pidió que se prioricen las negociaciones.
El ex ministro de finanzas francés Michel Sapin declaró en TF1 que se trataba de algo «especialmente grave para Estados Unidos», ya que «la primera consecuencia» de estos anuncios será «subir los precios» al otro lado del Atlántico.
Estos anuncios responden a «una forma de dogmatismo, según el cual protegeremos a los estadounidenses cerrando las fronteras”, dijo Sapin. «Pero en general, si miro más allá de Estados Unidos, es la desaceleración del mundo la que provocará Donald Trump», agregó.
La respuesta de la Unión Europea
A pesar de la simulaciones preparadas meticulosamente durante meses, Europa parece estar a punto de estrellarse contra la pared. El primer tramo de medidas de represalia contra los aranceles al acero y al aluminio, que debía entrar en vigor el 1 de abril, se ha pospuesto hasta el día 12. Antes, “negociación”, según Ursula Van der Leyen.
Se trató de una medida simple: la no prolongación de la suspensión de un paquete de aranceles aduaneros sobre productos estadounidenses icónicos, incluidos jeans, motocicletas y bourbon, desarrollados durante el primer mandato de Trump. Por desgracia, su amenaza de tomar represalias imponiendo un impuesto del 200% a los vinos y champagnes europeos fue suficiente para sembrar la discordia.
“Si es necesario, daremos una respuesta firme, proporcionada, contundente y bien calibrada a cualquier medida contraproducente adoptada por Estados Unidos”, dijo la Comisión Europea.
Por ello, en Bruselas se está elaborando una nueva lista de productos, que debería entrar en vigor el 12 de abril, con el objetivo de «crear el máximo impacto en Estados Unidos y el mínimo impacto para la Unión Europea», según un portavoz de la Comisión. Se espera que el total afecte a 26.000 millones de euros de exportaciones estadounidenses, el equivalente a la cantidad a la que apuntan los aranceles sobre el acero y el aluminio europeos.
Las represalias europeas podrían apuntar al sector servicios, en el que Estados Unidos tiene un superávit con la UE. Esto podría implicar un impuesto dirigido a los gigantes digitales. Incluso, si se utiliza por primera vez la herramienta europea anticoerción, se podrían imponer restricciones a la propiedad intelectual o al acceso al mercado único para empresas del otro lado del Atlántico.
«No queremos necesariamente tomar medidas de represalia», dijo Von der Leyen el miércoles ante el Parlamento Europeo en Estrasburgo. «Pero tenemos un plan sólido para hacerlo si es necesario», agregó.
Se podrían ofrecer concesiones a Washington, en particular para reducir las barreras no arancelarias, como las normas fitosanitarias, los impuestos internos o las normas de inversión.
Los europeos esperan, a la luz de lo sucedido con Canadá y México, poder presionar a Donald Trump para que suspenda sus medidas y llegue a un acuerdo con él, como logró el predecesor de Ursula von der Leyen, Jean-Claude Juncker, en 2019.
«Si la Unión Europea trabaja con Canadá para perjudicar económicamente a Estados Unidos, se impondrán a ambos aranceles a gran escala, mucho mayores que los actualmente previstos», advirtió Trump.
La guerra comercial de Trump podría impactar el precio de los bienes, advierte la OCDE.
El fin de la globalización
El Día de la Liberación de Trump será recordado por el intento de un presidente norteamericano de poner fin a la era de la globalización, revirtiendo el sistema de libre comercio de la posguerra.
El impacto a largo plazo del programa arancelario de Trump es simplemente imposible de conocer con certeza.
Si bien las consecuencias siguen siendo inciertas, el 2 de abril de 2025 fue un día significativo por diversas razones, que marcaron el final de la luna de miel de Trump con los votantes en su segundo mandato.
Sobre la firma
María Laura Avignolo
Periodista, corresponsal en Europa [email protected]
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