Sofía, Filomena, Verónica e Isabel. Una pareja tuvo cuatrillizas idénticas después de un parto considerado de altísimo riesgo. La niñas, que nacieron el 24 de enero, debieron estar internadas por algunos problemas de salud, pero ya fueron dadas de alta y se encuentran muy bien.
Raquel y su pareja Marco Vargas concibieron a las cuatrillizas de forma natural, sin asistencia de fertilidad. El caso fue realmente extraño, de un parto de este tipo cada 11 millones de nacimientos.
La pareja enfrentó un embarazo difícil y viajó desde su hogar en Rhode Island hasta el Centro Médico Universitario Banner en Phoenix, Arizona, para recibir atención especializada.
Raquel dio a luz por cesárea a las 30 semanas de gestación. Primero nació Sofía a las 7:59 a.m., con un peso de 1,7 kilos. Luego fue el turno de Filomena, que nació a las 8 con un peso de 1,5 kilos. Verónica nació también a las 8 con un peso de 1,1 kilos e Isabel nació a las 8:02, con un peso de 1,4 kilos.
Rachel Vargas y su esposo Marco Vargas tuvieron cuatro hijas de forma espontánea, sin la ayuda de tratamientos de fertilidad ni ninguna intervención.
«Estamos muy emocionados de comenzar este nuevo capítulo en nuestras vidas», dijo Raquel, la madre. Con su pareja ya tienen dos hijos: Walter, de 3 años y Stella, de uno.
Dos de los bebas compartían el mismo saco amniótico y el cordón umbilical se había insertado en las membranas fetales en lugar de la placenta, lo que podría haber resultado en un riesgo de muerte del 30 al 40 %. Además, a dos de los bebas se les había diagnosticado síndrome de transfusión feto-fetal (TTTS), que consiste en un flujo sanguíneo desigual entre gemelos idénticos que comparten placenta.
Los asistentes médicos con las cuatro niñas idénticas: Raquel y Marco Vargas ahora son padres de seis hijos.
“Con todas las complicaciones del embarazo de Raquel, fuimos muy francos sobre los riesgos y los posibles resultados, pero también recalcamos la importancia de tener una actitud positiva”, dijo el doctor John Elliott, el especialista que atendió a la familia. “Creo que eso fue fundamental para el éxito de su caso, junto con la atención médica constante y de primera clase que recibieron».
La familia dio la bienvenida a Sofía, Filomena, Verónica e Isabel a las 30 semanas y tres días de gestación.
Después de semanas de internación en cuidados intensivos, las bebas ya fueron dadas de alta y trasladadas a su casa en Phoenix, Arizona.
Teniendo en cuenta las complicaciones médicas que enfrentaron tanto Rachel como las bebas, los especialistas en medicina materno-fetal, afirman que este caso podría tener uno probabilidad de casi una en 40 millones.
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