Dos de las hermanas de Diego Armando Maradona (60) coincidieron en que el neurocirujano Leopoldo Luciano Luque (44) era el médico de confianza del ex futbolista y que reemplazó al médico Alfredo Cahe, quien se ocupó de la salud durante más de tres décadas.
Claudia Nora (53) –conocida como “Cali”- y Ana Estela Maradona (74), dos de las cinco hermanas del «Diez», declararon este jueves en el marco del juicio por la muerte del ex capitán del seleccionado argentino de fútbol.
Las hermanas fueron los primeros familiares en presentarse ante el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N° 3 de San Isidro luego de la declaración de Jana Maradona (28).
Cercanas al abogado Matías Morla, junto con Rita Mabel “Kitty” Maradona (71), son particulares damnificadas en el debate, al igual que Dalma, Gianinna, Diego Jr y Dieguito Fernando, los otros hijos de Maradona.
Ana y «Cali» Maradona, con Sebastián Sanchi. Foto: Luciano Thieberger.
“Cahe era su médico de cabecera, luego su lugar lo ocupó Luque”, afirmó Ana Estela, la mayor de las hermanas Maradona.
«Cali», por su lado, señaló que conoció a Luque en 2019 y afirmó que “era médico de confianza” de su hermano.
«¿Conoció al doctor Cahe?”, le preguntó a “Cali” Fernando Burlando, abogado que representa a Dalma y Gianinna. “Sí, era el médico de confianza de él, desde muy chico”, respondió. A ello, Burlando repreguntó si Cahe fue reemplazado por Luque. “Yo creo que sí”, afirmó la mujer.
Leopoldo Luque, Agustina Cosachov y «Charly» Díaz (de espaldas). Foto: Francisco Loureiro
En la misma línea, el abogado Nicolas D’Albora, defensor de la coordinadora de Swiss Medical Nancy Edith Forlini, le preguntó si Luque era médico de Maradona en general o en una especialidad específica. “Era general, en confianza de él”, expresó la testigo.
La internación
Ambas hermanas estuvieron presentes en la Clínica Olivos, de Vicente López, luego de que Maradona fuera operado de un hematoma subdural. Ana llegó a verlo y a hablar con su hermano. Fue la última vez que tuvo contacto personalmente con él.
“Lo vi bien, estuvimos hablando, se quejó y le pregunté si le dolía algo y me dijo ´sí, el alma’. Después no lo volvía ver”, expresó.
Un mural de Maradona en Nápoles. Foto Fabio Sasso / LaPresse via AP.
Suerte distinta corrió «Cali», quien también fue tras la operación pero no llegó a verlo.
Las dos hermanas estuvieron presentes al día siguiente de la intervención a una reunión con las hijas, la ex pareja Verónica Ojeda, Luque, la psiquiatra Agustina Cosachov, el psicólogo Carlos Díaz, personal de la prestadora Swiss Medical y directivos de la Clínica Olivos.
“Se discutió los pasos a seguir. Había dos posibilidades, de internarlo en una clínica o llevarlo a domiciliaria, en una casa. La internación iba a ser muy difícil por el carácter que tenía mi hermano, por eso entre todos proponían la internación domiciliaria”, dijo Claudia.
Ante la consulta de quién propuso la internación domiciliaria, la mujer respondió que no recordaba, que fue algo “de común acuerdo entre todos” los presentes.
Ana agregó al momento de su declaración que durante la reunión se habló de que iba haber presentes médicos clínicos, y que iban a disponer de todos los sistemas de una internación domiciliaria.
Verónica Ojeda y Jana Maradona. Foto: Luciano Thieberger.
“Las hijas, como eran mayores, dijeron que iban a decidir”, afirmó al respecto de quién iba a resolver qué tipo de internación iba a tener Maradona.
Ante la consulta de la abogada defensora del médico Pedro Di Spagna, sobre qué tipo de actitud tenía Maradona con relación a los tratamientos médicos, Claudia respondió: “Era de carácter fuerte. Era lo que él quería. A veces se resistía, a veces no, depende de la situación. Él se resistía a todos, era de carácter fuerte”.
La marca Maradona, en el centro de la escena
Una gran parte de la audiencia fue en torno al debate sobre qué beneficios económicos recibían las hermanas luego de la muerte de Maradona. Burlando introdujo la cuestión que fue interpuesta por el abogado Pablo Jurado, que representa a las hermanas Maradona en el juicio.
La semana pasada, Matías Morla, abogado, apoderado y amigo de Maradona, fue citado a indagatoria junto a Rita y Claudia Maradona; Maximiliano Pomargo, cuñado de Morla y secretario del «Diez»; Sergio Garmendia -empleado de Morla- y la escribana Sandra Iampolsky.
El juicio se desarrolla en los tribunales de San Isidro. Foto: Luciano Thieberger.
La causa investiga la apropiación ilegal de los derechos del nombre del astro a través de la firma Satírica S.A., una empresa creada en 2015 por Morla y su cuñado Pomargo que posee los derechos de más de 50 marcas relacionadas con Diego Armando Maradona, incluyendo «Maradona», «El 10», «El Diego» y «La Mano de Dios».
La presidenta de Sattvica S.A. es Rita «Kitty» Maradona y el origen de esos derechos es materia de debate en un complejo entramado judicial que no solo se tramita en Argentina sino también en Europa y Estados Unidos, donde la Justicia norteamericana -por ejemplo- les prohibió a los hijos de Maradona que usaran su nombre con fines comerciales.
“¿Tenía vínculo contractual con Diego?”, preguntó Burlando. “Siempre nos ayudaba, nos dijo que nos quería ver bien, que nunca nos falte nada”, le respondió Ana.
«Cali» expresó que Morla “era amigo y abogado de confianza» de su hermano. No pudo afirmar si decidía sobre cuestiones médicas del «Diez» y que Diego les manifestó en el verano de 2019 que les iba a ceder la marca Maradona.
EMJ
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Emmanuel Dalbe
Redactor de la sección Policiales [email protected]
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