Volvió a hacerse un nudo River. Encontrar la punta del ovillo a cada partido se le transforma en un desafío de compleja solución. Sigue intercalando algunos pasajes prometedores con profundas lagunas. Se acerca al triunfo de la misma manera que se expone peligrosamente a la derrota. Todo en un mismo partido, para causar más desorientación y perplejidad. Son síntomas que se repiten y la evolución se demora, más allá de los pedidos de paciencia de Marcelo Gallardo, aunque tras el 1-1 frente a a Sarmiento al entrenador no le quedaron ganas de dar la conferencia de prensa. Otro síntoma de este River al que le cuesta dar respuestas convincentes, en la cancha y fuera de ella. La excepción es Franco Armani.
La excursión por Junín inauguró la rotación que se anunciaba cuando empezaran a convivir el torneo local y la Copa Libertadores. El martes próximo recibirá a Barcelona (Guayaquil) sin público en el Monumental por la suspensión que le aplicó la Conmebol tras la semifinal frente a Atlético Mineiro.
Si algún futbolista de River necesitaba el gol, ese era Miguel Borja. El colombiano estaba llevando mal la prolongada sequía. No se rendía ni entregaba, pero se lo notaba contrariado, desprovisto del olfato y la confianza indespensables que necesita todo jugador destinado a ser el principal finalizador de lo que construye su equipo. Esa dinámica negativa lo llevó a perder la titularidad, le tocaba remar desde atrás.
La rotación –siete cambios respecto de la formación que debutó con un triunfo por la Copa Libertadores– le abrió un hueco a Borja en la visita a Sarmiento. En su urgencia por reivindicarse, toda oportunidad viene bien. Le estaba costando encontrar espacios entre la vigilancia cercana de los veteranos Facundo Roncaglia y Juan Insaurralde, que a falta de velocidad compensan con el oficio en un equipo que los favorece con un planteo de bloque bajo, con las líneas apretadas en campo propio.
Franco Mastantuono había arrancado sobre la derecha y se lo veía un poco enredado, sin encontrar el mejor pase ni imponer su gambeta. Cuando el juvenil fue hacia su perfil natural, el izquierdo, pudo sacar un centro a media altura que Borja conectó con la pierna derecha en alto, con la voracidad de un delantero de área. Autor de 52 goles en sus 125 partidos oficiales con River, el colombiano se sacaba un peso de encima: cortaba su racha más extensa (547 minutos) sin convertir.
Con el 1-0, River coronaba una aceptable media hora inicial, con control de la pelota y la salida rápida desde el medio a través de Castaño, que compartió el eje con Aliendro.
Todo lo que River intentaba construir lo ponía en serio riesgo con la endeblez para proteger sus sectores laterales. Si Sarmiento programó atacarlo por ambas bandas, a las espaldas de Fabricio Bustos y Milton Casco, el acierto fue total. El conjunto de Junín tuvo mucho menos la pelota en la primera etapa (30 por ciento), pero no fue menos incisivo que River. Siempre con Leandro Suhr y Joaquín Gho como dos lanzas por los costados. Bustos y Casco quedaban repetidamente a mitad de camino y ni Germán Pezzella ni Leandro González Pírez llegaba con cierres oportunos. Incluso González Pirez se llevó una tarjeta amarilla por tumbar de mala manera a Suhr.
Lo más destacado de Sarmiento 1 – River 1
Armani había calentado las manos para tapar un remate de Suhr. Antes de ponerse en ventaja, River había exigido una doble tapada de Acosta, a un cabezazo de González Pirez y el remate de Subiabre al tomar el rechace.
Pocos minutos antes del final del primer tiempo, River terminó pagando su tendencia a complicarse en defensa, donde no tenía respuestas contundentes. Tras un tiro libre en forma de centro, los rechazos de cabeza de Aliendro y Borja volvieron al área hasta que la pelota le quedó a Insaurralde para poner el 1-1. Y Sarmiento estuvo cerca del segundo antes de irse al descanso con un disparo de Morales, tras un error de Bustos. Armani andaba a los gritos, tratando de ordenar a una defensa demasiado concesiva.
En la tarea de repartir esfuerzos y equilibrar cargas, Gallardo hizo tres cambios para la segunda etapa, con los ingresos del paraguayo Rojas (recuperado de una lesión), Colidio, (el mejor delantero en el triunfo sobre Universitario) y Meza. Recostado sobre la izquierda, Colidio probó de media distancia en la primera pelota que le llegó.
FUE AUTOCRÍTICO: Franco Armani y su análisis tras el 1-1 de River en la cancha de Sarmiento por el #TorneoApertura.
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— ESPN Argentina (@ESPNArgentina) April 6, 2025
Le costó a River retomar fluidez en el juego, el desarrollo fue más luchado y trabado. Borja quedó sentido en su pierna izquierda tras ir al piso en una barrida sobre Insaurralde. Minutos más tarde fue sustituido por Sebastián Driussi. Sarmiento había crecido anímicamente con el empate, se hacía fuerte en cada choque, se escalonaba para cubrir espacios y no renunciaba al contraataque, posibilidad que se le abría por los desajustes defensivos de River. Por una de esas grietas se volvió a filtrar Suhr, que se topó con un Armani atento y firme.
No aparecía Meza y Rojas recién se hizo notar cerca de la media hora, con tiro libre esquinado que pegó en un parante del arco. El VAR corrigió al árbitro Dario Herrera tras sancionar un penal de Acosta a Colidio, que se dejó caer sin que mediara foul del arquero.
El gol lo tuvo Driussi, pero también Magnín con una definición que milagrosamente desvió Armani, otra vez el punto de apoyo cuando River se tambalea.