Iguazú (LaVozDeCataratas) Los últimos datos difundidos por el INDEC confirmaron la desaceleración económica que atraviesa el país: en noviembre, la actividad industrial cayó casi un 9% interanual, mientras que la construcción retrocedió un 4,7%, acumulando su segunda caída consecutiva.
Aunque el informe es nacional, el impacto se siente con fuerza en Iguazú, donde el sector de la construcción arrastra una contracción que se profundizó entre septiembre y diciembre de 2025. Comerciantes consultados por LaVozDeCataratas reconocieron que las ventas permanecieron bajas durante todo el cierre del año, con caídas que estiman entre el 20% y el 70% en materiales e insumos.
“Antes teníamos camiones entrando y saliendo todos los días. Hoy están parados. Obras privadas que venían avanzando hace meses están detenidas, y hay barrios donde directamente no se mueve nada”, relató un proveedor local. Según comerciantes del rubro, hasta siete de cada diez trabajadores vinculados a obras particulares se encuentran con actividad reducida o directamente sin empleo estable.

En Iguazú, la parálisis se refleja tanto en corralones como en depósitos barriales. Materiales básicos como cemento, hierro, arena y ladrillos siguen disponibles pero a precios que presionan aún más la demanda. El cemento en bolsa de 25 kilos se vende entre 7.500 y 8.000 pesos según marca; el hierro del 8 ronda los 11.500 pesos y una vigueta de cinco metros puede superar los 48.000 pesos. La arena y piedra suelta se ubican entre los 45.000 y 47.000 pesos por carga, mientras que la malla metálica ya supera los 80.000 pesos.
Pese al escenario adverso, enero abrió una expectativa moderada para algunos comercios, que registran un leve repunte atribuido al programa provincial Ahora Construcción. La herramienta financiera, vigente hasta el 31 de marzo, permite financiar hasta 1.300.000 pesos en materiales mediante tarjeta de crédito Banco Macro en 12 cuotas sin interés.
Si bien el beneficio está comenzando a mover el stock, la advertencia del sector es unánime: la recuperación todavía es incipiente. La falta de nuevas obras públicas y privadas, sumada al encarecimiento constante de los insumos, mantiene a la construcción local en un estado de freno prolongado.
“Lo que se vende hoy es lo mínimo indispensable. Falta inversión nueva y proyectos que reactiven el movimiento. Hasta que eso no pase, vamos a seguir con la misma foto”, señalaron desde un corralón céntrico.
La actividad seguirá en observación durante el primer trimestre en Iguazú, con expectativas puestas en que la demanda mejore, pero con cautela ante un contexto que continúa mostrando signos de debilidad.




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