Iguazú (LaVozDeCataratas) En el marco de las celebraciones por los 400 años de la fundación de Santa María del Iguazú, acontecimiento ocurrido el 10 de mayo de 1626 a orillas del río Iguazú, la Diócesis de Iguazú presentó oficialmente a través de sus redes, el escudo conmemorativo que acompañará este importante aniversario histórico y religioso.
La iniciativa se inscribe también en la conmemoración de los 40 años de vida diocesana, al cumplirse en 2026 cuatro décadas de la creación de la Diócesis de Iguazú. De esta manera, el escudo une dos hitos fundamentales: los 400 años de la llegada de las Misiones Jesuíticas Santa María del Iguazú (1626–2026) y los 40 años de la diócesis (1986–2026).
El diseño del escudo fue realizado por Lisandro Uriel Giménez, alumno del Instituto Superior del Profesorado en Ciencias Agrarias y Protección Ambiental de la localidad de Capioví, quien resultó ganador del concurso promovido por la Junta Diocesana de Educación Católica.
El emblema representa la identidad histórica, religiosa y territorial de la diócesis. La combinación de la cruz de las misiones jesuíticas, las Cataratas del Iguazú y el barco misionero sintetiza el origen evangelizador en el contexto geográfico que dio vida a la primera comunidad cristiana en la región.
El escudo se encuentra dividido verticalmente en dos campos. En el sector izquierdo, el color rojo representa el fuego del Espíritu Santo y el ardor misionero. En el sector derecho, el color azul simboliza el agua como fuente de vida y purificación bautismal, además de las aguas del Iguazú, sello territorial de la diócesis. Esta división expresa la unión entre la fe y la tierra que la recibió.
En el centro se destaca una cruz dorada, símbolo de la fe cristiana y eje de la vida diocesana. De ella irradian rayos solares que representan la luz del Evangelio, la presencia de Dios y la misión evangelizadora que ilumina a los pueblos, ubicando a Cristo como el corazón del mensaje misionero.
Las Cataratas del Iguazú, emblema natural del territorio diocesano, reflejan la grandeza y majestuosidad de la creación de Dios, mientras que el barco misionero remite a la llegada de los jesuitas y a la fundación de la reducción de Santa María del Iguazú en el año 1626.




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