
La carne vacuna volvió a mostrar aumentos en los precios al inicio de 2026, en un contexto de inflación que presiona a comerciantes y consumidores, limitando la capacidad de compra de las familias. En los primeros días de la semana se registró un nuevo salto del diez por ciento, consolidando una escalada que impacta directamente en el mostrador y que se suma al 25 por ciento de incremento que ya había tenido el pollo durante enero.
En este marco, el propietario de la Carnicería La Esperanza de Posadas, Anibal Dávalos, señaló que el ajuste en la carne frena la demanda, obligando a buscar alternativas. Además, advirtió que podría registrarse una nueva suba, lo que profundizará la caída del consumo. “Entre los productos más complicados está la carne, que subió un cinco por ciento la semana pasada y esta semana va a volver a subir seguramente porque el ganado batió record en la venta de Buenos Aires”, indicó en diálogo con LT17 Radio Provincia de Misiones.
Alertó que el consumo de carne de vaca atraviesa un momento complejo, donde el incremento retrae las ventas y empuja a los consumidores a optar por el pollo y el cerdo. “Si bien, a la vez que la gente deja de comprar carne vacuna, están subiendo las ventas de pollo y de cerdo, aunque no en un porcentaje directamente proporcional, pero la gente se está inclinando a estas opciones porque la diferencia es muy abismal”, apuntó y afirmó que “todos están asustados porque no hay ventas y el sector está paralizado”.


La incertidumbre del mercado cárnico complica la previsibilidad
Por otro lado, Dávalos advirtió que con la apertura de exportaciones que anunció el Gobierno nacional a partir de un acuerdo con Estados Unidos, algunos cortes podrían terminar con oferta excedente y presionar a la baja sus valores. “Si las exportaciones se abren lo que va a sobrar es la costilla en el mercado interno, porque no debería llegar nunca al precio que está. Pero según la media de incrementos que nos están pasando, la tendencia sigue siendo alcista”, indicó.
Finalmente, remarcó que la situación impacta de manera directa en las familias, que ven cómo se reducen sus posibilidad de consumir carne de res, con un fuerte impacto en el bolsillo. “Si hablamos de una suba del diez por ciento, significa que el precio en carnicerías del kilo de costilla va a rondar entre 20 a 24 mil pesos. Pero no podemos subir tanto, tenemos que pensar en la gente, no podemos quedarnos sin clientes, no se va a vender, por más de que me traigan premium”, concluyó.




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