Iguazú (LaVozDeCataratas) El Parque Nacional Iguazú dio a conocer el Proyecto de Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos (RSU) que busca ordenar, reducir y mejorar el manejo de los desechos generados dentro del área protegida, en un contexto de alta afluencia turística y creciente presión ambiental.
El mismo establece una hoja de ruta para la separación, recolección, disposición y reducción de residuos, con el objetivo de minimizar el impacto sobre la biodiversidad, el paisaje y la salud de visitantes y trabajadores.

Un problema creciente en un área sensible
El plan parte de un diagnóstico claro: el volumen de residuos generado por la actividad turística, gastronómica y de servicios representa uno de los principales desafíos ambientales del parque. Plásticos, residuos húmedos y descartables mal gestionados pueden afectar cursos de agua, fauna silvestre y ecosistemas frágiles.
Por ese motivo, el proyecto apunta a ordenar criterios y responsabilidades, estableciendo reglas comunes para concesionarios, prestadores, empresas y personal del parque.

Separación en origen y puntos limpios
Uno de los ejes centrales del plan es la separación de residuos en origen, mediante un sistema unificado de clasificación con código de colores y señalética clara, tanto para visitantes como para trabajadores.
Ya inciaron con la instalación de Puntos Limpios en sectores estratégicos como accesos, estaciones, patios gastronómicos, circuitos y áreas de alta circulación, con cestos reforzados para evitar el acceso de animales y reducir la dispersión de residuos.
El esquema diferencia principalmente entre:
-
Residuos secos reciclables
-
Residuos húmedos no reciclables
-
Residuos orgánicos vinculados a la gastronomía, con estrategias de reducción y reaprovechamiento

Responsabilidad compartida
Las empresas concesionarias, servicios gastronómicos, hoteles, operadores turísticos y personal del parque, complirán un rol mas que activo promoviendo buenas prácticas ambientales, reducción del desperdicio y una gestión más eficiente de los residuos.
En el caso de los prestadores gastronómicos, se impulsa la reducción del desperdicio de alimentos, el reaprovechamiento de materias primas y la optimización de procesos internos.
Educación ambiental y control
El plan no se limita a infraestructura. Incluye acciones de educación ambiental, capacitación del personal y campañas informativas destinadas a visitantes, entendiendo que la correcta gestión de residuos depende también del comportamiento humano.
Además, se establece un sistema de implementación progresiva, con monitoreo y evaluaciones periódicas que permitirán ajustar el plan en función de los resultados obtenidos.
Un desafío clave para un patrimonio natural
La gestión de residuos aparece así como un punto crítico en la conservación del Parque Nacional Iguazú, Patrimonio Natural de la Humanidad, donde la convivencia entre turismo y preservación ambiental requiere planificación, controles y compromiso sostenido.
El proyecto marca un avance en términos de ordenamiento y criterios ambientales, aunque su impacto real dependerá de la aplicación efectiva, el control permanente y la articulación entre todos los actores involucrados.





//






