A a los 87 años murió en San Francisco la teórica feminista y académica italiana Teresa De Lauretis. Había nacido en Bolonia el 29 de noviembre de 1938, pero desarrolló gran parte de sus investigaciones en Estados Unidos. Sus aportes a los estudios de género, semióticos, cinematográficos, literarios y psicoanalíticos trascendieron fronteras y ayudaron a entender las dinámicas del feminismo y la representación de mujeres, gays, lesbianas y queers en la cultura contemporánea. Libros como Figuras de resistencia, el recomendable Alicia ya no. Feminismo, semiótica, cine, Tecnologías del género y Diferencias. Etapas de un camino a través del feminismo dejaron huella en el pensamiento y el activismo contemporáneo.
Para De Lauretis, el género es una “construcción semiótica” o que emana de diferentes instituciones (como la familia, el derecho, la ciencia y la religión) y fuentes como el arte, la lengua y la literatura. “La realidad del género consiste en los efectos de su representación; el género se realiza o llega a ser real cuando esa representación se convierte en autorrepresentación, es decir, cuando se la asume como una forma de la propia identidad social y subjetiva”. El género sería a la vez una atribución y una apropiación.
“En mi particular recorrido a través del feminismo, el sentido del término ‘diferencia’ ha sufrido varias transformaciones en lo que respecta a su valor epistemológico -es decir, la contribución que el concepto de diferencia aporta al conocimiento de sí y del mundo- y, por tanto, también en lo que respecta a su valor político”, señala en las primeras páginas de Diferencias. Y agrega: “Contemporáneamente, la expansión de la crítica feminista tanto en las prácticas socioculturales como en los diversos campos del saber, incluyendo las disciplinas académicas, ha impulsado no solo una mayor produccion artística y cultural de las mismas mujeres, de la escritura al cine, pasando por las ciencias humanas, sino también una reflexión teórica sobre los modos de conocimiento propios del pensamiento y de la acción política feminista”.

Se doctoró en Lenguas y Literaturas Modernas en la Universidad de Bocconi, de Milán, y en 1985 ingresó como docente de posgrado en el Departamento de Historia de la Conciencia en la Universidad de California en Santa Cruz, donde trabajó con destacados pensadores como Hayden White, Donna Haraway, Angela Davis y James Clifford. Era profesora emérita distinguida en la Universidad de California en Santa Cruz.

Fue profesora visitante en universidades de América y Europa. Obtuvo el doctorado honoris causa por la Universidad de Lund y, en 2014, por la Universidad Nacional de Córdoba. En su visita al país, dio conferencias sobre género y cultura queer en las capitales de Córdoba y Santa Fe, donde lució el pañuelo verde del movimiento feminista argentino. Su disertación en la Universidad Nacional del Litoral, donde fue distinguida como “huésped de honor”, se puede ver en YouTube. La teoría feminista, dijo en esa ocasión, surgió por la acción política y no al revés.
Fue autora de cientos de ensayos y de varios libros, algunos de ellos centrados en el deseo lesbiano, la crítica del “esencialismo” de las identidades sexuales, los “sujetos excéntricos” y “contrasociales” y las “tecnologías de género”, estas últimas influidas por el pensamiento de Michel Foucault.
Si bien fue la primera académica en utilizar la expresión “teoría queer”, luego la abandonó por juzgar que la palabra queer había sido vaciada del contenido político que le habían dado los movimientos LGBT en las décadas de 1970 y 1980. “Actualmente, el discurso sobre género ha opacado o dejado de lado la problématica de la sexualidad y la dimensión sexual de la identidad que fue tan importante para la generación de Stonewall”, dijo. En los últimos años, revisó las contribuciones de Sigmund Freud y Jean Laplanche concernientes al género, las pulsiones de vida y de muerte y el polimorfismo sexual.



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