
En una reciente entrevista con Misiones Cuatro, la especialista inmobiliaria Mariela López Dulce analizó la crítica situación que atraviesa la juventud argentina. Según los datos actuales, el 40% de los jóvenes de entre 20 y 30 años no logra abandonar el hogar familiar, una cifra que refleja el desfasaje entre el poder adquisitivo y el costo de vida.
La barrera de los ingresos: El “triple” del alquiler
Uno de los principales obstáculos es la exigencia del mercado: para acceder a un contrato, los ingresos del inquilino deben triplicar el valor del alquiler. “Esto significa usar un tercio para la vivienda y los otros dos tercios para vivir y pagar gastos fijos, algo que hoy se dificulta por el aumento de servicios e inflación”, explicó López Dulce.
En la Ciudad de Buenos Aires (CABA), los valores de referencia son una muestra clara de la brecha:
Monoambientes: Arrancan desde los $400.000.
Departamentos de un dormitorio: Oscilan entre los $450.000 y $500.000.
A estos montos se les deben sumar las expensas y los servicios, lo que eleva significativamente el presupuesto mensual necesario.
El desafío de la “primera mudanza”
López Dulce destacó que la primera independencia es la más costosa, no solo por el alquiler, sino por la inversión inicial en equipamiento (cama, heladera, muebles). Además, observó un fenómeno social: muchos jóvenes prefieren quedarse con sus padres para no replicar una calidad de vida inferior a la que tienen en su casa familiar.
”A veces los chicos quieren mantener las mismas comodidades y eso es muy costoso. Para independizarse hay que saber resignar metros cuadrados o ubicación, o bien optar por alquilar propiedades más grandes para compartir gastos con amigos o hermanos”, sugirió la experta.
Cambios tras la Ley de Alquileres
Respecto al panorama legislativo, la especialista señaló que la derogación de la ley anterior dinamizó el mercado. “Se movió mucho la oferta; los propietarios volvieron a poner sus unidades en alquiler porque perciben una mejor rentabilidad, lo que ayuda a regular los precios por la competencia entre inmuebles”, afirmó.
Nuevas modalidades: Alquileres temporarios
Finalmente, se nota un cambio en la mentalidad de las nuevas generaciones. Muchos jóvenes optan por alquileres temporarios o contratos cortos. Esto se debe a que no desean compromisos a largo plazo o están planificando proyectos de vida fuera del país, prefiriendo la flexibilidad por sobre la estabilidad de un contrato tradicional.




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