SAN NICOLÁS (De un enviado especial).- No hubo más que un saludo, que algunos ubicaron dentro de los parámetros de la cordialidad y que otros vieron como “mala onda”. La cena de apertura de la edición número 20 de Expoagro hizo coincidir en la misma mesa al expresidente Mauricio Macri y al gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, dos rivales políticos que no cruzaron palabra más allá del encuentro en un tradicional hotel de esta ciudad que alberga a la exposición agropecuaria.
El momento no ofreció más que un apretón de manos entre Macri y Kicillof. “Cordialidad”, fue la palabra que eligió un testigo imparcial de la escena; “con mala onda”, describió otro comensal, que comulga con Kicillof.

Solo la noche del lunes, cuando se realizó la cena en el Hotel Colonial de esta ciudad, ofreció algún resquicio para la comunicación (no concretada) entre el expresidente y el gobernador peronista. Kicillof se fue de San Nicolás junto a un puñado de colaboradores luego de la comida; Macri se quedó en la ciudad y participó, este martes por la mañana, del corte de cintas que marcó la largada oficial de la edición 2026 de Expoagro.
“Coincidieron en la mesa, pero ni siquiera estaban cerca como para hablar”, describió la escena una fuente que participó de la comida.
Según comentó Macri a LN+ tras el corte de cintas, el saludo fue una formalidad. “Lo quiero mucho”, ironizó Macri. “No tuve la oportunidad [de hablar]. Solamente fue un saludo formal, como corresponde”, agregó.
Macri, que no se encuentra con Milei cara a cara desde fines de octubre del año pasado, impulsa una cumbre de Pro para el 19 del mes actual. Pretende definir un candidato propio para 2027 como señal de autonomía de su partido frente al crecimiento de La Libertad Avanza. Dos gobernadores ligados a Pro, Ignacio Torres (Chubut) y Rogelio Frigerio (Entre Ríos) toman distancia de esa estrategia electoral.
Uno de los testigos del saludo entre Macri y Kicillof fue el titular del Banco Nación, Darío Wasserman, un hombre de estrecha confianza de Karina Milei. Wasserman es el esposo de Pilar Ramírez, alter ego de la hermana del Presidente en la ciudad de Buenos Aires, el último gran bastión político de Pro. Antes de que se convirtiera en un nexo entre los Milei y el círculo rojo o el establishment durante la campaña de 2023, Wasserman supo ser un jugador influyente en el tablero porteño. Empresario inmobiliario, tenía llegada a las principales terminales de Pro.
De hecho, tiene un vínculo cercano con Daniel “Tano” Angelici, histórico operador judicial del macrismo y dirigente de la UCR. Actualmente, Angelici se mueve en las sombras como un asesor todoterreno de Jorge Macri, quien apuesta a frenar la avanzada libertaria en la Capital de cara a las elecciones de 2027. En el macrismo presumen que Manuel Adorni, jefe de Gabinete y soldado de Karina Milei, será el postulante de LLA en el distrito.
Sin charla entre Macri y Kicillof, el encuentro casual interpartidario que se dio fue el de Carlos Bianco, ministro de Gobierno provincial y mano derecha de Kicillof, y Sebastián Pareja, diputado nacional y referente bonaerense de La Libertad Avanza. Venían de enfrentarse en los medios por la iniciativa de concejales libertarios para reducir o eliminar tasas municipales.

La gobernación bonaerense difundió un comunicado en el que resumió la participación de Kicillof y parte de su gabinete en la cena de apertura de la muestra agrondustrial. Entre las presencias que consignó, no estuvo mencionada la de Macri. Se dejó constancia, en cambio, de la participación del intendente de San Nicolás, Santiago Passaglia, quien el año pasado protagonizó una escena polémica al intentar reasumir su banca de diputado provincial (en la que estaba de licencia) para votar en contra del pedido de autorización de endeudamiento que impulsaba el gobernador.
En el acto de corte de cintas, Macri saludó con un abrazo a Passaglia, que en su discurso se había pronunciado contra “la grieta” y contra “la libertad sin estrategia, que es ingenuidad y se paga con trabajo argentino”.




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