Misiones
Educación privada en Misiones: crece la matrícula y se refuerzan políticas de alfabetización

La educación de gestión privada en Misiones atraviesa un proceso de crecimiento sostenido en la matrícula en los últimos años. El aumento de estudiantes se registra en todos los niveles obligatorios y se observa tanto en áreas urbanas como en zonas rurales. Al mismo tiempo, el sector enfrenta desafíos pedagógicos vinculados a la alfabetización en lengua y matemática y al uso de dispositivos tecnológicos dentro del aula.
De acuerdo con datos del Servicio Provincial de Enseñanza Privada de Misiones (SPEPM), la matrícula del sector pasó de 99.747 estudiantes en 2019 a más de 124.000 en el ciclo lectivo anterior, mientras que en el inicio del ciclo 2026 el sistema registra cerca de 135.000 alumnos en los niveles inicial, primario y secundario.
El director ejecutivo del organismo, Luis Alberto Bogado, explicó que este crecimiento responde en parte a las características demográficas de la provincia. “Misiones tiene una pirámide poblacional de base ancha, con una población joven muy importante, y eso genera una demanda educativa que debe ser atendida”.
Además de Posadas y su área metropolitana, el crecimiento se observa en localidades del interior y en establecimientos vinculados a la educación rural, como las Escuelas de la Familia Agrícola (EFA) y escuelas agrotécnicas.
“Esto no se visualiza solamente en las zonas urbanas, sino también en las periferias y en el interior de la provincia”, indicó Bogado.
El modelo de funcionamiento del sistema privado misionero se basa en una articulación entre el Estado y organizaciones de la sociedad civil. Iglesias, asociaciones, fundaciones y cooperativas gestionan las instituciones, mientras que el Estado provincial financia los salarios docentes a través del SPEPM.
Para el funcionario, este esquema explica en parte la expansión del sistema. “Se produce una articulación entre las organizaciones de la sociedad civil, los gobiernos locales y el gobierno de la provincia, que acompaña las iniciativas de las instituciones educativas”.
Infraestructura
Ese crecimiento también plantea desafíos vinculados a la infraestructura. Ante el aumento de la matrícula, muchas escuelas debieron ampliar sus instalaciones o construir nuevas aulas.
“Las escuelas y las familias están haciendo un esfuerzo importante para adecuar la infraestructura, construir más salones o desdoblar secciones”. En algunos casos, las instituciones recurrieron a financiamiento externo para realizar obras edilicias.
A diferencia de lo ocurrido en otras jurisdicciones, el sistema privado misionero no registró una caída de matrícula en los últimos años. “Es una de las pocas provincias donde la matrícula no decayó, sino que aumentó. No se cerró ninguna institución educativa; al contrario, se crearon nuevas”.
Alfabetización
En paralelo al crecimiento del sistema, las autoridades educativas identificaron desafíos pedagógicos en áreas clave. Uno de ellos es la alfabetización en lengua y matemática.
Según el SPEPM, 23 instituciones presentan indicadores por debajo de la línea de comprensión lectora, situación que encendió alertas. “Tenemos identificadas instituciones que están por debajo de la línea de comprensión lectora y estamos trabajando para revertir esa situación”, explicó Bogado.
Las estrategias incluyen distribución de libros y materiales, capacitación docente y acciones de acompañamiento pedagógico dentro de las aulas. Las intervenciones se concentran especialmente en los últimos años de primaria y los primeros del nivel secundario.
Para el funcionario, la comprensión lectora y las habilidades básicas en matemática son fundamentales para sostener las trayectorias educativas. “El alumno que no logra comprender un texto o realizar operaciones básicas después tiene dificultades para proyectar su propio proyecto de vida o continuar estudios superiores”.
Uso de celulares en el aula
Otro eje de discusión dentro del sistema educativo es el uso de teléfonos celulares en el aula. En los últimos años varias instituciones comenzaron a revisar sus normas internas sobre dispositivos electrónicos.
Bogado explicó que el debate no se centra en prohibir o habilitar el uso de tecnología, sino en evaluar su impacto pedagógico. “Las herramientas tecnológicas pueden potenciar la construcción del conocimiento, pero también pueden interrumpir el proceso de comunicación dentro del aula”.
Desde esta perspectiva, cada institución analiza el uso de celulares según los objetivos de aprendizaje de cada clase. Si el dispositivo contribuye al desarrollo de actividades pedagógicas puede incorporarse, pero si genera distracciones se limita su utilización.
“El docente y el equipo de conducción evalúan si ese dispositivo va a potenciar la capacidad de razonar y analizar de los alumnos o si va a interrumpir el proceso de enseñanza”, finalizó.
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