
Como consecuencia de la desregulación del Instituto Nacional de la Yerba Mate (Inym), la crisis del sector yerbatero se profundiza en Misiones con una fuerte caída en los precios de la hoja verde y una marcada retracción en la cosecha. En distintas zonas productivas, los propios trabajadores comienzan a limitar la actividad ante la falta de rentabilidad, en un contexto que impacta no solo en el productor, sino en toda la economía regional.
Desde Aristóbulo del Valle, el productor Jorge Skripczuk describió un escenario crítico y sostuvo que la actividad está prácticamente paralizada. En diálogo con LT 17 Radio Provincia de Misiones, explicó que “no se está haciendo yerba o muy poquita”, en comparación con años anteriores, y remarcó que desde el sector vienen impulsando la retención de la hoja verde ante el deterioro constante de los precios.
Además, advirtió que la crisis tiene un efecto directo sobre las comunidades. Señaló que la actividad yerbatera es uno de los principales motores económicos de algunos pueblos y que su caída arrastra a múltiples sectores vinculados al movimiento de dinero que genera la producción.


En ese contexto, Skripczuk cuestionó las consecuencias de la desregulación del sector. Sostuvo que, tras la implementación del DNU 70/2023, “se vienen cayendo los precios” y se agravaron las condiciones de pago, con plazos diferidos que terminan perjudicando al productor. En esa línea, afirmó que el pequeño productor “termina subsidiando a las industrias”, debido a esquemas de cobro que se extienden hasta 120 días o más.
El productor también alertó sobre los valores actuales del mercado. Indicó que en los últimos días se ofrecían apenas 130 pesos por kilo de hoja verde puesta en secadero y calificó esa situación como “aberrante”, al remarcar que se trata de precios que no tienen relación con los costos reales de producción.
En relación a esto, recordó que el costo para producir un kilo de yerba se ubicaba en torno a los 426 pesos, según los últimos datos disponibles, y subrayó que desde entonces los costos siguieron aumentando. En ese sentido, planteó que el desfasaje entre costos y precios vuelve inviable la actividad.


Skripczuk también puso en duda los argumentos sobre una supuesta sobreproducción. Afirmó que los productores dejaron de realizar tareas clave como fertilización y mantenimiento de los cultivos, lo que contradice la idea de un exceso de oferta y refleja el deterioro de la actividad.
Por otro lado, cuestionó las políticas nacionales vinculadas a la importación y al funcionamiento del mercado. Señaló que la apertura permitió el ingreso de productos que no lograron bajar los precios en góndola y advirtió que, por el contrario, algunos productos importados resultan incluso más caros que los locales.
Finalmente, el productor planteó que la crisis excede al sector yerbatero y se inscribe en un problema más amplio de las economías regionales. Advirtió que la falta de rentabilidad empuja a los productores a abandonar la actividad y alertó sobre el riesgo de un nuevo proceso de éxodo rural, similar al de principios de los 2000.





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