El objetivo de Eduardo Coudet es que conceptualmente el River que deje Cardales el viernes al mediodía no sea el mismo que el que este miércoles saldrá al campo húmedo del Sofitel. Aunque el deté lleva dos semanas de trabajo en Núñez, el plan es que el copyright Chacho comience a notarse luego del curso intensivo que el deté dictará en las próximas 72 horas.
Con dobles turnos para profundizar el entendimiento del plan y tiempo compartido para favorecer la sinergia, River iniciará un proceso de reformulación profundo: la decisión de mudar los trabajos sin descanso a 90 kilómetros del Camp tiene un objetivo y es el de aumentar la base de sustentación. En términos de Coudet, “ser más de once”, como dijo después de ganarle a Sarmiento en el Monumental.
En términos de exactitud estadística, Chacho no tiene 11 jugadores de base sino un máximo de 12 los que jugaron 45 minutos o más en promedio: Santiago Beltrán, Lautaro Rivero, Gonzalo Montiel y Fausto Vera jugaron los 270’ del ciclo; Marcos Acuña, Lucas Martínez Quarta y Aníbal Moreno están en el lotel de los +80’; Ian Subiabre, Sebastián Driussi, Tomás Galván, Joaquín Freitas y Kendry Páez cierran el ranking
La media de minutos de los otros seis jugadores que Coudet usó en estos tres encuentros está por debajo del 50% del que menos disputó entre los top: Juan Fernando Quintero, con 23, es quien más rodaje tuvo desde el banco. Maxi Salas jugó, también en promedio, la mitad que Juanfer. Aunque el caso del Gordo es paradigmático: su entrada ante Estudiantes de Río Cuarto sirvió para empezar a limpiar su imagen.
Aunque River necesita más. Mucho más. Porque abril será agitado: disputará siete partidos en 30 días, incluyendo los viajes a Santa Cruz de la Sierra (para abrir la Sudamericana ante Blooming) y a Bragança Paulista (tercera fecha de la CS, ante RB Bragantino) y los partidos que definirán el destino en el campeonato, incluyendo la reanudación ante Belgrano -bravo- y los clásicos ante Racing y Boca.
La exigencia de Coudet. Foto: Marcelo Carroll.
El efecto Salas debe caer en modo derrame a otros apellidos. Debe contagiar a Facundo Colidio, cuya carta de presentación fue una expulsión minutos después de haber ingresado ante Huracán por un empujón infantil y evitable.
También tendrá que llegarle a un Paulo Díaz que tiene la posibilidad de refrendar por qué siguió cuando estuvo cerca de emigrar (sumó minutos en los dos últimos encuentros), a un Fabricio Bustos que tendrá la chance de reaparecer por la lesión de Montiel y con un entrenador que lo conoce (lo dirigió en Inter de Porto Alegre) cuando también estuvo en vidriera.
En el mismo lote está Giuliano Galoppo, resistido aunque potencialmente explotable como alternativa en el mediocampo, y Santiago Lencina, quien tuvo su pico de rendimiento en el inicio del segundo semestre de 2025 antes de contagiarse de la abulia general que afectó al grupo en el ocaso del ciclo de Marcelo Gallardo.
En esa zona del campo River tiene dos opciones para potenciar un mediocampo en el que también tiene a Kevin Castaño, ausente en esta mini pretemporada por la convocatoria a la fecha FIFA. Un llamado para amistosos que también afecta a Matías Viña, otro de los jugadores que tendrá minutos al menos ante Belgrano -de llegar OK de la gira con Uruguay- por la suspensión de Marcos Acuña. El charrúa, ante la gran alternativa de dar su propio salto luego de presentaciones irregulares.
Chacho en acción…
Coudet quiere llegar al 4 de abril con su método implementado. Un equipo vertical aunque compacto, con líneas que se mantengan cortas para moverse en bloque. Que se alcance la mecanización y automatización de movimientos para que cada futbolista sepa qué hará el compañero. Que incorpore la intensidad para la presión post pérdida para volver a atacar, aunque con inteligencia -el vértigo ininterrumpido propicia el desgaste: no es la búsqueda. Y que aprenda a luchar cuando haga falta.
Coudet y una semana de trabajo que será clave. Prensa River.
Aunque en Río Cuarto el entrenador fue claro al recalcar que no está en los planes forjar un River pragmático -el Chacho comprende de qué se trata la genética del club en el que jugó- también recalcó que al plantel le hace falta incorporar esa aptitud a su catálogo. Y que debe aprender a combatir si eso es lo que exige el contexto.
Todo eso trabajará para despojarse del híbrido que se vio en los primeros 270 minutos de la era Coudet. Cambiarle la cara en Cardales será la gran prueba para un deté que apunta a un upgrade. Para que la vuelta al Monumental, ante uno de los protagonistas del campeonato, sirva como salto de calidad para resetear definitivamente la CPU. Y avanzar.
El análisis de Coudet después del 2-0 a Estudiantes
Video: TyC Sports.





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