
“Mario fue secuestrado y desaparecido. Hoy conocemos la verdad; nunca fue un capricho familiar”, manifestó Eliezer al referirse al expediente que actualmente se tramita en el fuero federal. Golemba fue visto por última vez el 27 de marzo de 2008, cuando salió de su hogar en Picada Indumar (Dos de Mayo) hacia Oberá para asistir a una consulta con un nutricionista. Tras la atención médica, envió mensajes de texto desde un teléfono con tapa –un dispositivo que no era muy común en esa época– y posteriormente habría sido visto en la comisaría local de Dos de Mayo.
Según la investigación, dos testigos declararon haberlo visto en la dependencia policial ese mismo día, aunque no existe registro oficial de su detención. “Parte del delito es precisamente no registrar al detenido. No figura que lo ingresaran a la celda; la detención fue completamente clandestina”, sostuvo Eliezer.
El familiar recordó que al día siguiente de la desaparición acudieron a esa misma comisaría para hacer la denuncia. “Con el tiempo comprendimos lo macabro de la situación, porque eran ellos quienes nos tomaban la exposición”, contó. Además, relató que un efectivo les comentó que el joven “seguro se fue por ahí” y que debía presentarse en la comisaría al regresar. En el expediente también constan testimonios que indican que se habrían escuchado pedidos de auxilio y golpes en el lugar.
Inicialmente el caso se investigó en la Justicia provincial, donde la familia cuestionó la falta de medidas de prueba y la dispersión del expediente. En 2021 se logró trasladarlo al fuero federal, lo que permitió reactivar las acciones investigativas. “Sacar la causa de la provincia no fue sencillo; había partes en distintos juzgados y nadie quería hacerse cargo”, explicó Eliezer, destacando el trabajo de los abogados Rafael Pereyra Pigerl y Vanella Viñoles, quienes reunieron nuevos testimonios y reconstruyeron el recorrido de la víctima.
Durante 2022 se realizaron allanamientos y nuevas medidas con la participación de organismos especializados en violencia institucional, lo que permitió obtener más declaraciones directas e indirectas. “La causa atraviesa la vida de muchos testigos y también de los involucrados”, afirmó el hermano de Golemba, agregando que podría haber más personas implicadas de manera directa o indirecta: “Hay gente que no eran uniformados y que son partícipes para que esto no se esclarezca; quienes estuvieron esa noche y posteriormente maniobraron para ocultarlo”.
Respecto del estado del proceso, señaló que se acerca una definición judicial: “Nunca hubo imputados y hasta 2021 se consideraba una simple desaparición. Creo que estamos a muy poco tiempo de que eso cambie”.
Eliezer describió a su hermano como un joven trabajador con proyectos: “Era un tipo común, de chacra, que trabajaba todos los días, tenía pareja y planes de vida. Representa al misionero común”. También recordó el rol de su padre, quien impulsó la búsqueda desde el inicio y falleció en 2016 sin conocer el desenlace del caso: “Sin su persistencia, esta causa no existiría más; fue el impulsor para que no caiga en el olvido”.
La investigación continúa en la Justicia Federal de Posadas, donde se analiza como presunta desaparición forzada. El Ministerio de Seguridad de la Nación mantiene vigente una recompensa de 5 millones de pesos para quienes aporten información que permita establecer el paradero de Mario Fabián Golemba, quien tenía 27 años al momento de su desaparición.




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