(Redacción C6Digital) Posadas cerró el segundo semestre de 2025 con un dato que la ubica en una posición destacada dentro del nordeste argentino: registró la menor tasa de pobreza del NEA y logró, además, su marca más baja desde el regreso de la medición del INDEC en 2016. En un contexto regional donde los indicadores sociales todavía muestran niveles preocupantes, el aglomerado posadeño consiguió diferenciarse con una caída sostenida tanto de la pobreza como de la indigencia.
Según la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC, la pobreza en Posadas alcanzó al 27,3% de las personas en el segundo semestre de 2025. El número representa una baja de 10,8 puntos porcentuales respecto al semestre anterior y de 16,1 puntos en comparación con igual período de 2024. Detrás de ese porcentaje hay un dato aún más fuerte: 61.914 personas dejaron de ser pobres en el último año en el aglomerado urbano posadeño.
En términos absolutos, el informe oficial indica que al cierre del segundo semestre de 2025 había en Posadas 107.712 personas en situación de pobreza, distribuidas en 31.045 hogares. En paralelo, la indigencia alcanzó a 12.661 personas, que viven en 4.047 hogares, con una incidencia del 3,2% en personas y del 2,9% en hogares. También en este punto se observó una mejora marcada, con una reducción de 4,5 puntos interanual y de 3,6 puntos frente al semestre previo.
La mejora de los indicadores sociales aparece vinculada a un factor central: la evolución de los ingresos. El relevamiento del INDEC muestra que en Posadas el ingreso medio per cápita familiar creció 17,9% en la comparación semestral, mientras que la canasta básica alimentaria subió 12,2% y la canasta básica total aumentó 11,7%. Esa diferencia permitió que más hogares quedaran por encima de las líneas que determinan indigencia y pobreza.

La misma tendencia se observa al analizar el último año. De manera interanual, el ingreso medio per cápita familiar en Posadas creció 49,7%, por encima del incremento de la canasta básica alimentaria (27,1%) y de la canasta básica total (25,5%). Esa mejora relativa del ingreso ayuda a explicar la baja de las tasas y también el retroceso en la cantidad de personas alcanzadas por estas condiciones.
En los últimos seis meses, de hecho, 41.836 personas dejaron de ser pobres en Posadas. Ese dato confirma que no se trató solo de una mejora interanual arrastrada por la comparación con una base alta, sino también de una evolución positiva en el tramo más reciente.
El posicionamiento regional refuerza el peso del dato. Posadas quedó por debajo de Gran Resistencia, que registró 42,2% de pobreza, de Corrientes, con 31,3%, y de Formosa, con 27,9%. En indigencia también mostró el mejor desempeño del NEA: su 3,2% fue inferior al 13,2% de Gran Resistencia, al 7,6% de Corrientes y al 4,6% de Formosa.

La contracara es que el NEA, como región, volvió a exhibir los peores indicadores del país. Allí, la pobreza alcanzó al 32,7% de las personas y la indigencia al 7,5%, consolidándose una vez más como la zona con mayor fragilidad social de la Argentina. En ese marco, el desempeño de Posadas adquiere un valor singular porque logra despegarse de un promedio regional todavía muy por encima de sus números.
En el plano nacional, la capital misionera quedó en el puesto 17 entre los aglomerados urbanos relevados por el INDEC, con una tasa de pobreza inferior a la media del país, que fue del 28,2%. En indigencia, en tanto, Posadas registró la sexta tasa más baja de la Argentina. El ranking nacional muestra extremos bien marcados: Concordia aparece con la mayor pobreza del país, con 49,9%, mientras que la Ciudad de Buenos Aires exhibe el valor más bajo, con 9,6%.
Con este resultado, Posadas no solo muestra una mejora estadística, sino también una recuperación social concreta en comparación con los semestres anteriores. La combinación entre ingresos que crecieron por encima de las canastas básicas y una caída fuerte de la pobreza y la indigencia permite cerrar 2025 con una de las noticias sociales más relevantes para la capital misionera: la ciudad se ubicó como la de menor pobreza del NEA y alcanzó su mejor registro desde 2016.




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