Un hecho tan inusual como millonario sacudió al centro de Posadas y volvió a poner el foco sobre un delito que no suele aparecer en la agenda cotidiana: el robo de vinos de alta gama. Una mujer de 50 años fue detenida en las últimas horas, acusada de haber sustraído dos botellas de colección de una vinoteca ubicada en la esquina de avenida Mitre y calle Colón, con un perjuicio económico que supera los 6 millones de pesos.
De acuerdo con los datos del expediente, el episodio ocurrió el pasado 12 de febrero, cuando la sospechosa se habría llevado dos ejemplares exclusivos de la bodega Catena Zapata, piezas que por su valor y singularidad están lejos del consumo masivo. Una de las botellas es un Estiba Reservada 1994, tasado en 4 millones de pesos, mientras que la otra corresponde a un Estiba Reservada 2008, valuado en 2.450.000 pesos. La suma total convierte al caso en un golpe económico de fuerte impacto para el comercio damnificado.
La investigación avanzó tras la denuncia de la propietaria del local y, luego de diversas tareas policiales, los efectivos lograron ubicar a la sospechosa durante la tarde del martes. Se trata de Celia S., de 50 años, quien fue detenida y quedó a disposición de la Justicia mientras continúa el proceso de esclarecimiento del caso.
Pero el dato que todavía abre más preguntas que respuestas es que las botellas no aparecieron. Ese punto se convirtió ahora en el centro de la pesquisa: los investigadores intentan establecer si fueron consumidas, vendidas, regaladas o si todavía permanecen ocultas. En otras palabras, la detención de la acusada no cerró la historia, sino que abrió una segunda etapa clave para determinar el destino de una mercadería tan costosa como difícil de reemplazar.
El caso, por su particularidad, no sólo llama la atención por el monto del robo, sino también por el tipo de objetos sustraídos. No se trata de bienes comunes ni de fácil circulación, sino de vinos de colección, piezas que tienen valor comercial, simbólico y hasta patrimonial dentro de ciertos circuitos. Por eso, además del daño económico, el episodio deja al descubierto la vulnerabilidad de productos exclusivos que muchas veces no tienen reposición inmediata.
Mientras la causa sigue en etapa investigativa, la Policía no descarta nuevas medidas en el marco del expediente. La incógnita sigue abierta: dónde están las botellas y qué ocurrió con dos vinos que, en apenas unos minutos, pasaron de ser piezas de colección a transformarse en evidencia clave de un caso policial que sorprendió a Posadas.




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