Iguazú (LaVozDeCataratas) En el marco de la Semana Santa, la chipa vuelve a consolidarse como uno de los alimentos más elegidos en la región de la Triple Frontera y el norte argentino, donde la tradición y la fe se combinan con sabores típicos profundamente arraigados en la cultura local.
Antonio González, chipero desde hace varios años, compartió cómo se vive esta época del año desde la producción y la venta de este alimento característico. Según explicó, en días habituales venden alrededor de 40 kilos diarios, pero durante Semana Santa la demanda crece notablemente. “Más o menos 40 kilos salen por día, pero hoy que es un día especial, y en la Semana Santa estamos vendiendo un poco más, gracias a Dios. Más o menos unos 60, 70 kilos que salen por día”, detalló a LaVozDeCataratas.
Este incremento está directamente vinculado a las prácticas religiosas de estas fechas: “La gente de fe, que tienen en especial este día, en sus creencias y no comen carne el jueves y viernes santo”, explicó.
Es por ello, que la chipa aparece como un sustituto perfecto ya que aporta saciedad. Es un alimento con una fuerte raíz cultural en la región guaranítica y su preparación está basada principalmente en el almidón de mandioca, un producto originario y ampliamente utilizado en Paraguay, el nordeste argentino y el sur de Brasil. A este ingrediente se le suman queso, huevos y grasa o manteca, dando como resultado una masa característica que, al cocinarse, adquiere su textura crocante por fuera y suave por dentro.
Otra de las particularidades de la chipa es su versatilidad, ya que se puede combinar con otros alimentos dando lugar a distintas variedades, como por ejemplo las chipas rellenas. Antonio señaló que tradicionalmente éstas son muy elegidas, aunque en esta época se modifica la oferta para acompañar las costumbres religiosas.
“Yo en particular tengo las rellenas de carne y de jamón y queso, es la que más sale. Pero ahora, con la creencia de algunos que no comen carne, están saliendo más las comunes y de queso”, comentó. Sin embargo, también aclaró que siguen ofreciendo opciones con carne para quienes lo prefieren.
La chipa, además de ser una alternativa práctica, es un símbolo cultural en toda la región. Su origen y permanencia en la dieta diaria responden no solo a su sabor, sino también a las preferencias de los consumidores: “Hay gente que no le gusta lo dulce y prefiere lo salado. Entonces, la chipa es salada y a eso, digamos, que prefieren la chipa”, afirmó.
De esta manera, en cada Semana Santa, la chipa no solo alimenta, sino que también refuerza una identidad compartida en el norte argentino y la Triple Frontera, donde la tradición se mantiene viva generación tras generación.





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