Este martes 7 de abril a las 19, la artista plástica obereña Liliana Báez abrirá al público su primera muestra individual en el Museo Provincial de Bellas Artes Juan Yaparí. Bajo el título “Florecer después”, la exposición invita a locales y visitantes a adentrarse en un universo visual atravesado por la paciencia, la sensibilidad y una trayectoria construida en silencio.

Nacida el 23 de abril de 1972 en Oberá y actualmente radicada en Garupá, Báez es artista plástica y docente. Su formación se desarrolló en la Facultad de Arte y Diseño de la Universidad Nacional de Misiones, donde consolidó una base académica que luego enriqueció con talleres, seminarios y clínicas, afinando su lenguaje artístico con el paso del tiempo.
Durante más de 28 años, su vocación estuvo profundamente ligada a la docencia en el nivel primario, en el área de Expresión Plástica. Desde ese rol, no solo enseñó técnicas, sino que también promovió una forma sensible de mirar el mundo a través del arte. En paralelo, la pintura se mantuvo como un espacio íntimo y constante, donde sostuvo su búsqueda personal.
La muestra, curada por Claudia Olefnik, marca un punto de inflexión en su recorrido. “Más que un inicio, es una emergencia: la de una obra que encuentra finalmente su espacio de desarrollo y visibilidad”, define la curadora. En esta nueva etapa, Báez retoma la producción con una renovada intensidad, centrada en la pintura al óleo.
Sus obras se enfocan en lo esencial: paisajes, flores, animales y escenas naturales que invitan a detenerse. El uso del color y el nivel de detalle proponen una experiencia contemplativa, donde cada elemento refleja tiempo y dedicación. “En sus pinturas, la naturaleza no es solo motivo, sino lenguaje”, señala Olefnik, destacando la minuciosidad y el compromiso presentes en cada pieza.
“Florecer después” no solo representa una instancia expositiva, sino también una síntesis vital: el momento en que la experiencia, la enseñanza y la vida convergen en una voz propia. La muestra permanecerá abierta durante todo abril, ofreciendo al público una pausa, un espacio para observar y dejarse atravesar por una obra que llega, justamente, en su tiempo justo.





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