De la gloria al vacío en cuestión de segundos. Eso fue lo que vivió Deividas Bandzevicius en el ITF J60 de Aizkraukle, torneo junior disputado bajo techo en Lituania. Ganó un partidazo, pero lo perdió fuera de la cancha. O adentro…
Frente al italiano Emiliano Bratomi, el local se impuso por 6-4, 4-6 y 7-6 (5), en un cierre cargado de tensión y nervios. El último punto fue acorde al partido: largo, disputado, trabajado desde el fondo hasta que finalmente Bandzevicius le bajó la persiana al partido y desató el festejo. Manos al aire y grito de desahogo de por medio. Pero lo que vino después cambió todo el panorama alentador.
En medio de la euforia, el jugador descargó su emoción con la raqueta: la arrojó al aire y terminó del otro lado de la red. El problema fue que impactó en su rival; mínimo, si, pero impacto al fin. Lo que parecía un festejo más terminó siendo considerado una conducta peligrosa.
Las imágenes del encuentro que se hicieron virales (@TennisLegende).
Video: la polémica acción en un torneo junior
El tenista festejaba su triunfo, pero su reacción con la raqueta le costó la descalificación.
Si hay algo que es claro (y primordial) en el tenis es el código de conducta. Las acciones consideradas peligrosas o antideportivas, como lanzar la raqueta o poner en riesgo a terceros, pueden escalar desde advertencias hasta la descalificación directa, dependiendo de la gravedad del hecho. En este caso, no hubo warning ni multa: fue despedida (incluso después de haber terminado el partido).
El jugador pasó de ganar el encuentro a perderlo todo: la victoria, los puntos y cualquier premio asociado. La incredulidad fue inmediata. Resolvió el partido dentro de la cancha, pero lo entregó fuera de ella. Su rival en segunda ronda, el ucraniano Volodymyr Revenko (5° cabeza de serie del certamen), avanzó automáticamente sin jugar.
Una escena tan insólita como viral (@TennisLegende).
El propio Bandzevicius reaccionó en redes sociales, compartió el video y dejó abierta la discusión sobre si la sanción fue excesiva o no, aludiendo que la acción fue accidental. Pero el reglamento no suele contemplar intenciones cuando hay riesgo físico.
El patadón de Nalbandian que le costó una final
El tenis tiene antecedentes fuertes de descalificaciones. La más recordada en Argentina es la de David Nalbandian en Queen’s2012, cuando pateó un cartel publicitario y lesionó a un juez de línea, lo que le costó el título en plena final frente al croata Marin Cilic.
Sucedió hace catorce años. Con 3-4 en contra en el segundo set, al Rey David se le cruzó un cable. El cordobés, en un ataque de rabia, destrozó de una patada una de las cajas que protegen a los jueces de línea. El golpe, que dejó dolorido y con sangre al árbitro, le valió la descalificación y uno de los momentos más negros de su carrera. Nunca volvió al césped de aquel certamen.
El juez de silla le muestra a Nalbandian su pierna sangrante.
Los protagonistas de esta historia, ocurrida un 17 de junio -pero de 2012-, fueron Nalbandian, Cilic, su rival aquel día, Fergus Murphy, el juez de silla que le descalificó, y Andrew McDoughall, el árbitro que recibió la patada. Aquella tarde inglesa, unas 6.000 personas se dieron cita en la pista central de Queen’s para una final entre dos tenistas muy diferentes; un cañonero en ciernes como Cilic, que dos años después ganó el US Open, y un Nalbandian en los últimos meses de su carrera. De hecho, aquella fue su penúltima final antes de retirarse.
A diez años de una decisión polémica.
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