El norirlandés Rory McIlroy volvió a calzarse el saco verde: revalidó el título en el Masters de Augusta y selló el sexto major de su carrera. Un logro que lo mete aún más en la élite del golf mundial tras sus conquistas en el US Open 2011, los PGA Championship 2012 y 2014, el Open Británico 2014 y su primera chaqueta verde en 2025.
Fue un Masters inolvidable. De los más emocionantes de los últimos años. No le faltó nada: riesgo, suspenso y drama, bien a tono con lo que suele entregar el primer grande de la temporada. La gloria quedó otra vez para McIlroy, que defendió con éxito el título en Augusta National Golf Club con un total de 276 golpes (-12), tras una vuelta final de 71 (-1) que mantuvo en vilo a todos hasta el último tiro.
Rory McIlroy celebró así, con el saco verde, tras lograr el bicampeonato en Augusta.
(REUTERS)
Si en 2025 se había sacado de encima la mochila de completar el Grand Slam, este año agigantó su figura: alcanzó su 30ª victoria en el PGA Tour y su sexto major, igualando al histórico Nick Faldo. Además, se metió en un grupo selecto de bicampeones consecutivos del Masters, junto a leyendas como Jack Nicklaus, Faldo y Tiger Woods.
Pero no fue sencillo. McIlroy arrancó con turbulencias: doble bogey en el hoyo 4 y otro error en el 6 que lo sacaron momentáneamente de eje. Sin embargo, reaccionó con categoría con birdies en el 7, 8, 12 y 13 para recuperar la punta.
Rory McIlroy festejó así el bicampeonato en Augusta.
(REUTERS)
Llegó al hoyo 18 con dos golpes de ventaja sobre Scottie Scheffler, y parecía todo resuelto. Pero el drama dijo presente: una mala salida hacia la derecha lo obligó a un segundo golpe condicionado por los árboles. Terminó en el bunker, desde donde resolvió con oficio para salvar el bogey y asegurarse el triunfo por un golpe (-12 contra -11). Ahí explotó el desahogo: abrazos, emoción y el clásico grito que retumbó en Augusta: “¡Rory, Rory, Rory!”.
El domingo fue una montaña rusa. Cameron Young llegó a compartir la cima con -12, pero se cayó en el cierre. Justin Rose también se metió en la pelea con una ráfaga de birdies, aunque perdió terreno en la segunda mitad. Más atrás, Tyrrell Hatton y Russell Henley cerraron en -10, mientras que Sam Burns apretó en el final.
Rory McIlroy celebró junto a su padre, Gerry McIlroy, y su madre, Rosie McDonald, tras ganar el Masters de Augusta. (REUTERS)
El gran acechador fue Scheffler. El N°1 del mundo, campeón en 2022 y 2024, firmó un fin de semana brillante (65 y 68) para terminar con 277 (-11) y meterle presión hasta el final. Incluso cerró las últimas dos rondas sin bogeys, una marca histórica que no alcanzó para destronar a McIlroy.
El golpe del torneo para Rory llegó en el hoyo 12, el temible par 3 de Augusta: un tiro perfecto que derivó en birdie y lo devolvió a la cima. Desde ahí manejó la ventaja con jerarquía, pese al susto final en el 18.
Scottie Scheffler, campeón en 2024, le había colocado el saco verde a Rory McIlroy tras su consagración en 2025.(EFE).
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