El ministro de Economía, Luis Caputo, adelantó que la inflación de marzo superará el 3%, marcando una leve aceleración respecto al mes anterior y generando expectativa en la previa de la publicación oficial del índice por parte del Indec. La proyección encendió el debate económico, aunque desde el Gobierno buscan transmitir calma y sostener la idea de una desaceleración en el corto plazo.
Según explicó el funcionario, el repunte inflacionario responde a una combinación de factores puntuales que impactaron con fuerza durante el tercer mes del año. Entre ellos, mencionó el aumento en los combustibles, las subas en tarifas de transporte y los ajustes en el rubro educación, característicos del inicio del ciclo lectivo.
En este contexto, desde el equipo económico remarcaron que no se trata de un cambio de tendencia, sino de un movimiento estacional dentro de un proceso que, aseguran, continúa siendo de desaceleración. La lectura oficial es que estos incrementos ya estaban previstos y forman parte de una transición hacia una mayor estabilidad de precios.
A pesar del dato que se anticipa más elevado, Caputo proyectó que en abril la inflación retomaría un sendero descendente, impulsada por una menor presión de los precios regulados y una política económica orientada a consolidar el equilibrio fiscal y monetario.
La expectativa del mercado y de los analistas ahora se centra en confirmar si esta desaceleración efectivamente se materializa en los próximos meses, en un escenario donde el comportamiento de los precios sigue siendo una de las principales preocupaciones de la sociedad.
De esta manera, el Gobierno busca sostener la narrativa de un proceso inflacionario en retroceso, aún con sobresaltos mensuales, mientras apuesta a que los próximos indicadores consoliden una tendencia a la baja que permita recuperar previsibilidad económica.





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