Diego Pablo Simeone habla de “ganar”. Es un verbo que hace 1793 días no puede conjugar. La última vez que su Atlético de Madrid se consagró queda lejos en el tiempo. Fue el 22 de mayo de 2021, cuando consiguió el título en la Liga de España. “Los hinchas necesitan ganar; no necesitan mensajes de diálogo”, dice el DT argentino, un histórico del equipo colchonero, tras caer por penales 4-3 en la final de la Copa del Rey frente a la Real Sociedad y luego de empatar 2-2 en los 120 minutos.
A pesar del resultado -adverso, doloroso, pesante-, el Cholo está orgulloso de los suyos. Lo demuestra luego de hacer equilibrio sobre su pie izquierdo justo cuando Pablo Marín, mediocampista de la Real, somete al argentino Juan Musso y convierte el penal decisivo. El que le da la Copa del Rey a los vascos. El entrenador argentino deja su hábitat natural al borde de la cancha y va hacia el medio del campo en el estadio sevillano de La Cartuja, donde se disputó la final.
Simeone trata de reconfortar a sus jugadores tras caer en la final de Copa… y saluda a su afición 🙏🏼🙏🏼🙏🏼
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En el trayecto mira hacia su izquierda y observa a esos 20 mil hinchas colchoneros que acompañaron al equipo. Los aplaude, les agradece. Los alienta. Segundos después, el Cholo repite el procedimiento con sus jugadores. Hay un premio especial para dos que redondearon un partidazo: Julián Álvarez -autor del gol del transitorio 2-2- y el incombustible capitán Koke, quien no puede evitar las lágrimas. El mediocampista siente la camiseta rojiblanca como su piel. Pero en su propio apellido –Resurrección– está la clave para el futuro del equipo, que tiene la Champions en el horizonte: juega las semifinales con el Arsenal inglés.
Inalcanzable la Liga, hípercompetitiva la Champions, la Copa del Rey asomaba como el título más asequible de la temporada. Lo sabe Simeone, y se lamenta por el resultado de la final: “Me duele mucho lo de hoy. Necesitábamos ganar, no pudimos. Sabemos que competimos y dimos todo. Eso me da mucha tranquilidad”, acepta el Cholo. Y agrega: “En este lugar donde estamos es necesario ganar”. Está claro: no le basta con competir.
Simeone sabe perfectamente que tanto su contrato -uno de los más altos del fútbol europeo- como la exigencia de los hinchas lo obligan a levantar algún título. De no conseguirlo, el entrenador terminaría su quinta temporada sin trofeos. Una sequía demasiado larga para muchos fanáticos colchoneros. “Queremos esa Champions”, recordó Koke, el capitán, en la charla a pie de campo luego de la final. En definitiva, sin Copa del Rey y con la Liga casi sentenciada para el Barcelona, al Atlético le queda la Champions. Allí luchará contra Arsenal y luego en una hipotética final, con PSG o Bayern. Los tres son muy superiores a la Real Sociedad, su verdugo de este sábado en tierras andaluzas.
“No hay mucho para hablar”, responde el DT cuando lo consultan por la arenga a los futbolistas en la mitad de la cancha, una vez consumada la derrota. “Sólo estar cerca de ellos. Hicieron un esfuerzo enorme. Un segundo tiempo y alargue muy buenos. El partido era en los 90. Era el gol de Johnny o el de Baena. Esa contundencia esta vez lo tuvieron ellos y nosotros no”, recapituló el Cholo. Simeone sabe que sus jugadores entraron dormidos a una final. Un error imperdonable en un equipo de su sello. Prueba de esa siesta temprana fue el 1-0 de la Real Sociedad. A los ¡14 segundos!
🎙️ Diego Pablo Simeone:
💬 «El partido era en los 90′. Era el gol de Johnny, era el gol de Baena…» pic.twitter.com/fRVgEOf7Rc
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“No entramos bien a la primera parte del partido”, se sincera el Cholo. Dos veces a remolque de la Real Sociedad, Atlético de Madrid empató gracias a un golazo de Julián Álvarez. Y el mismo delantero argentino -que corrió hasta a las sombras de los defensores rivales, como acostumbra- estuvo a punto de señalar el gol del triunfo con un remate desde afuera del área que dio contra el palo izquierdo, en pleno alargue.
El Cholo se volvió loco, loco, loco en el festejo del 2-2. Recorrió toda la banda como en su época de jugador y tomó del cuello al delantero cordobés. El jolgorio le duró apenas 30 segundos. Luego, el Cholo ya estaba dándoles indicaciones tanto a Pubill como a Nico González. El cuarto árbitro lo reprendió. El Cholo abrió los brazos en señal de disculpas. “¿Qué querés que haga?“, pareció decirle.
“Por el minuto 15 empezamos a mejorar, a tener profundidad y juego asociado. Ahí llegó el gol y después caímos un poco en menos intensidad, menos recuperar pelota, menos ganar duelos”, concede Simeone en la conferencia de prensa. Y agrega: “Ellos [por la Real Sociedad, el rival] no tuvieron situaciones de gol, pero no jugamos el partido que sí jugamos en el segundo tiempo”, asume. La iniciativa en esa segunda parte sí fue de sus futbolistas -apeló a todos los argentinos, pero nunca hubo seis en cancha; el máximo fueron cinco-, que pudieron haber pasado al frente si Cardoso o Baena concretaban las dos chances que tuvieron sobre el final del tiempo reglamentario.
“Hablamos en el descanso: teníamos que cambiar el paso. El segundo tiempo fue el que había que jugar. Encontramos el 2-2, pudimos haber hecho el tercero con Jonny y con Baena. Pero no quiso entrar”, se lamenta el entrenador argentino, con el rostro lleno de frustración. La certeza de que su equipo compita contra todos no le alcanza. Simeone quiere ganar. Necesita ganar. Y le queda la Champions, el objetivo más difícil de la temporada. Un desafío mayúsculo.




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