Franco Colapinto apareció en caretas, en remeras, en buzos, en banderas. Dicen incluso que estaba su doble entre las más de 500.000 personas que vinieron hoy al Road Show en Palermo para intentar verlo pasar. Y presenciar la primera vez que un piloto argentino conduce un vehículo de la máxima categoría por las calles de la ciudad de Buenos Aires.
Se venden banderas a $20.000, gorras o camisetas a $40.000 y credenciales con su nombre a $10.000.

“Vamos Franco”, se lee en los carteles que llevan los dos hijos de Mariana Vargas. Reparten cartulinas para que los más pequeños las completen. Ella lleva la camiseta de Boca. “Le decía a mis hijos que la traje para que la firme. Desde que entró a la Fórmula 1 lo vemos siempre”, contó.
Se tomaron el tren para venir desde San Miguel, pasadas las 9 de la mañana. Además de sus tres hijos, llegó con su marido, su hermana y sus sobrinos. “Cuando llegamos, ya había muchísima gente. Por el otro lado, en Plaza Italia, había cerca de diez cuadras de fila, por eso decidimos entrar por acá”, por la avenida Sarmiento, detalló.

La zona del Planetario, en cambio, estaba un poco más tranquila. Carlos Soria vino con su familia desde La Plata. Su nieta es fanática de Franco Colapinto. Con cuatro reposeras de las que colgaron la bandera argentina, se sentaron a disfrutar el show de este domingo desde las pantallas allí instaladas. “Trajimos de todo: mates, facturas, sanguchitos. Va a ser largo”, explicó.
Su nieta, mientras tanto, se sacaba fotos con las pantallas. “Sabíamos que desde más cerca no íbamos a ver nada, así que nos vinimos acá. Lo vemos siempre”, agregó. Además de las pantallas, en el entorno del ícono porteño hay baños químicos y foodtrucks.

Hay muchísimo movimiento y distintos grupos. Familias, amigos; gente con heladerita, mate, reposeras. Quienes ordenan los ingresos están vestidos de negro con buzos que también llevan el nombre del protagonista. Con megáfonos, indicaron los puntos de acceso para aquellos que tenían entradas y para quienes se dirigían a las áreas gratuitas.
El ingreso por Avenida Sarmiento fue similar a un recital. La fila era eterna. Había que atravesar varios controles y vallas. Después aparecían los molinetes. En el fan zone, que se extiende desde Ugarteche hasta Sarmiento, temprano había una multitud.

Las vallas estaban colapsadas al mediodía. Ya nadie se podía acercar a la posición más cercana para ver una hora después a Colapinto. Muchos se apostaron ya a las 8.30 para asegurar sus posiciones. El joven piloto apareció por primera vez cerca de las 11.30 cuando Nicolás Occiato anunció: “Día histórico. Amigos y amigos, vamos a presentar al protagonista”. Todos aplaudieron mientras intentaban localizarlo a través de las pantallas.
“Volver a la Argentina siempre es un placer”, afirmó el piloto, que arrojó gorritas amarillas y se permitió hacer bromas con la gente.

“Se ve bien, eh”, dijo mientras se terminaba de ubicar Jordan, desde arriba de un árbol en Plaza Sicilia. “Listo, nos quedamos acá. Ojo con la rama que tenés a tu derecha. En la que estás ahora te podés quedar, no te muevas para la otra que está floja”, le advirtió su padre, Adreil Calla. Aunque se escuchaba desde todos lados, era difícil poder identificar la pista, el escenario o incluso las pantallas desde los alrededores de la calle. “No armaron ninguna estructura para los que vienen gratis”, planteó Adriel. Ellos vinieron desde Benavídez para poder ver el Road Show.
Mientras cantaba Soledad Pastorutti y se escuchaba por los parlantes, desde el otro lado de la plaza, en la fan zone gratuita, empezaron a alentar diferentes cánticos. “Vamos. Faltan 20 minutos nada más. Vamos con una que sepamos todos: ‘Franco, mi buen amigo…’”, alentaba el animador.
“No se ve nada. Es imposible”, se quejaba una señora que había venido con su madre, en la zona cercana a la calle las pantallas. La gente estaba agolpada hacia las vallas intentando buscar algún lugar mejor. “En teoría las pantallas iban a estar para replicar todo. No es así”, dijo su marido. “Lo quiero escuchar. No lo voy a ver, lo escucho y nos vamos”, se resignó.

Nadie se movió, sin embargo, hasta que pasó Colapinto pasadas las 13. Los nenes estaban sobre los hombros de sus padres. Algunos agitaban banderas argentinas. Y, una vez que el ruido del motor Renault V8 del Lotus E20 de 2012 invadió Avenida del Libertador, aplaudieron. Había humo después de su primera pasada. “Que impresionante el olor a caucho”, decía el relator.
Entre la multitud resaltaba un traje rojo. Su portador dice que lo conocen como “Shumy de Avellaneda”. Desde el 2000 que usa una réplica del traje del expiloto alemán Michael Schumacher. “Yo iba a todos los eventos. Soy fanático. Siempre seguí las carreras. Y también soy hincha de Independiente”, expresó mientras señalaba la única modificación que le hizo: bordó un escudo del Rojo. “Estoy muy contento. Estaba esperando que venga para acá. Vine a ver si puedo ver a Franquito. Va a llegar lejos, es un grande”, dijo.
Los balcones de los edificios del entorno sobre Avenida del Libertador se convirtieron también en plateas preferenciales. En los pisos más altos, la gente se dio cita para disfrutar de la exhibición, con inicio a las 12.45.

“Sé lo que le costó llegar acá. Era un sueño más de él poder girar en nuestro país, poder girar en un Fórmula 1 en nuestro país y poder devolverle a la gente que lo sigue y que lo quiere tanto un poquito de todo el apoyo que ellos le dan”, dijo, entre lágrimas de emoción, Aníbal Colapinto, padre del piloto.
El operativo de seguridad comenzó el miércoles, cuando se implementó el cierre total de la avenida Iraola, entre Sarmiento e Infanta Isabel, para avanzar con el armado de las estructuras principales. Asimismo, este sábado se sumó el cierre total de la Avenida del Libertador entre Bullrich y Casares, además de la avenida Sarmiento entre Figueroa Alcorta y Colombia.

También se bloqueó el tránsito en calles transversales consideradas “críticas” como Sinclair, Godoy Cruz, Buschiazzo, Fray Justo Santa María de Oro, República de la India, Lafinur, República Árabe Siria y Ugarteche en el tramo comprendido entre Juan Francisco Seguí y Libertador.
A partir de la mañana de este domingo, el perímetro se endureció. Desde las 7, la restricción total afecta a un radio que incluye tramos de las avenidas Cerviño, Scalabrini Ortiz y Jerónimo Salguero, además de calles como Cavia, Juncal, Beruti y Demaría.

En el polígono afectado está permitido el ingreso de los frentistas a sus cocheras presentando su DNI o factura que acredite el domicilio.
Para quienes no pudieron acceder a las entradas, que se agotaron minutos después de su puesta a disposición, ni acercarse personalmente a las áreas gratuitas la transmisión en vivo está disponible a través de la señal de ESPN, además de las plataformas Disney+ Premium, Flow, DGO y Telecentro Play.



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