(Redacción C6Digital / Jorge Kurrle) En un nuevo envío de El Ciudadano se Rebela, el ciclo conducido por Aldo y Luis que se emite cada lunes a las 21 horas por las plataformas de C6Digital, el invitado fue Sergio Bresiski, actual director de Arquitectura de la Provincia y candidato a Intendente de Posadas dentro del espacio Encuentro Misionero.
La entrevista tuvo el sello habitual del programa: preguntas directas, análisis político, humor y una conversación sin vueltas sobre el nuevo escenario electoral. Desde el inicio, Aldo Druetta y Luis Huls, conductores del ciclo periodístico, fueron al punto y le preguntaron a Bresiski si su candidatura lo había tomado por sorpresa. El funcionario reconoció que venía trabajando en “modo precandidato”, con charlas previas y consultas dentro de su entorno familiar, social y político, aunque admitió que el anuncio formal sí sorprendió por el momento elegido.

“Por ahí nos agarró a todos de sorpresa porque nadie sabía que ese jueves se iba a anunciar ya que íbamos a ser candidatos”, expresó Bresiski, al describir cómo se dio el paso hacia esta nueva etapa política. En ese marco, sostuvo que ya venía midiendo el ánimo de los equipos de trabajo y de los sectores que lo acompañan, en una preparación que no empezó de un día para el otro.
Ese jueves se iba a anunciar ya que íbamos a ser candidatos”,
Uno de los tramos centrales de la charla giró alrededor de Encuentro Misionero, el nuevo armado político que se presenta como una continuidad con apertura. Bresiski lo definió como una gran oportunidad, especialmente para quienes participan por primera vez como candidatos. Según explicó, el espacio nace sobre la base de la Renovación, pero con una convocatoria más amplia para todos aquellos que quieran sumarse a una agenda común en defensa de los intereses de Misiones.
“Las puertas están abiertas para todos aquellos que se quieran sumar y pelear por los intereses de los misioneros”, afirmó.
Para Bresiski, esa es la clave del momento político: menos discusión ideológica rígida y más capacidad de encontrarse en torno a una idea central, que él vinculó con el misionerismo como identidad de gestión y pertenencia provincial.
Aldo y Luis llevaron luego la conversación hacia el rol del intendente como primera línea de contención política. En ese punto, remarcaron que el ciudadano muchas veces no llega primero a la Nación ni a la Provincia, sino al municipio, donde exige respuestas concretas. Bresiski coincidió con esa mirada y admitió que esta nueva etapa genera expectativas distintas en la gente, pero también obliga a estar a la altura desde el discurso y desde la práctica.

El candidato sostuvo que no alcanza con presentar caras nuevas si los mensajes repiten viejas formas. En su lectura, la sociedad cambió de manera profunda en los últimos años, atravesada por la pandemia, la crisis económica, la aceleración tecnológica, la inteligencia artificial y una vida cotidiana cada vez más compleja. Por eso, afirmó que la dirigencia también debe cambiar su manera de interpretar lo que pasa.
“La gente quiere cambios, quiere otro tipo de debate, quiere que hoy le hablen del futuro, no quiere más pasado”, señaló.
Esa definición marcó uno de los momentos más fuertes de la entrevista, porque sintetizó la idea de una política que debe abandonar los discursos gastados y comenzar a ofrecer una conversación más conectada con los problemas actuales.
También hubo espacio para la autocrítica. Consultado por los resultados electorales recientes y por el mensaje que dejaron las urnas, Bresiski reconoció que hubo una advertencia clara de la sociedad. Según planteó, la demanda de revisión no alcanza solo a la Renovación, sino a toda la dirigencia política argentina. En ese sentido, consideró que el fenómeno nacional que terminó con Javier Milei en la Presidencia fue consecuencia de errores acumulados durante años por distintos sectores.
“La sociedad quiere una autocrítica de toda la política”, remarcó.
Para Bresiski, lo que ocurrió a nivel nacional no apareció de la nada, sino que fue el resultado de una crisis de representación y de una falta de respuestas que terminó impactando también en las provincias. En Misiones, dijo, esos coletazos se sintieron más tarde, pero llegaron con fuerza.
Otro pasaje relevante fue el análisis sobre las formas de hacer política. Frente a la agresividad del debate nacional y al uso desmedido de redes sociales como sustituto de gestión, Bresiski defendió una manera más reflexiva y cercana de comunicar. Sostuvo que la sociedad valora cuando un dirigente puede decir las cosas con firmeza, pero sin insultar, sin gritar y sin convertir la política en espectáculo permanente.
“La gente ya no compra más ese tipo de candidatos marketineros”, afirmó.
Para el invitado, en una elección municipal el contacto real sigue siendo decisivo: el vecino reconoce al candidato en la calle, en la plaza, en el gimnasio, en la costanera o en el barrio. Por eso, dijo, la política local exige coherencia entre lo que se dice y lo que se hace.
La entrevista también entró de lleno en la economía real. Desde su experiencia en la actividad privada, vinculada al rubro de materiales de construcción y la industria del hormigón pretensado, Bresiski trazó un diagnóstico crudo sobre el presente del sector. Señaló que actualmente se trabaja entre un 50% y un 60% en comparación con un año normal, y que la situación se volvió particularmente compleja por la caída de la actividad y el impacto de los costos.
El dirigente explicó que muchos empresarios se capitalizaron en insumos en un contexto de fuerte incertidumbre cambiaria y que, con el dólar luego planchado o retrocediendo, quedaron atrapados con costos altos y precios de venta difíciles de sostener. “Tengo que usar el hierro que me capitalizó a un dólar de 1.500 para fabricar un producto para venderlo a un dólar de 1.400”, graficó.
También fue crítico respecto del impacto que tiene el dólar planchado en una provincia de frontera. “En nuestra situación de frontera es malísimo”, dijo, al advertir que Misiones compite diariamente con economías vecinas que tienen otras condiciones de costos, logística e insumos. En ese marco, mencionó además el peso del combustible, especialmente en actividades donde la logística forma parte central del servicio.
El cierre mantuvo el tono cercano del programa. Entre humor, recomendaciones y definiciones políticas, Aldo y Luis le dejaron a Bresiski una frase que funcionó casi como advertencia para cualquier dirigente que aspire a representar: hay que “tocar la tierra”, caminar los barrios y no vivir lejos de la realidad cotidiana de la gente.

Así, El Ciudadano se Rebela volvió a proponer una conversación política con ritmo propio, mezclando análisis, ironía y profundidad. La visita de Bresiski dejó una postal de esta etapa: nuevos nombres, viejas demandas sociales, economía golpeada y una ciudadanía que parece pedir menos marketing, más escucha y una política capaz de hablarle al futuro sin olvidarse del presente.
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