(Redacción C6Digital / Jorge Kurrle) El consumo de combustibles en Misiones volvió a mostrar una señal preocupante sobre el pulso de la actividad económica. Durante el primer trimestre del año, la provincia registró una caída del 8,8% en las ventas, ubicándose entre los descensos más pronunciados del país y confirmando que el impacto de la crisis también se mide en los surtidores.
El dato surge del último informe de la consultora Politikon Chaco, elaborado en base a cifras de la Secretaría de Energía. El relevamiento marca un retroceso generalizado en las ventas de combustibles a nivel nacional, aunque con un golpe mucho más fuerte en el norte argentino.

Mientras el promedio nacional cayó 1,8%, Misiones tuvo un desplome muy superior. En el NEA, el comportamiento también fue mayormente negativo: Corrientes retrocedió cerca del 12,1%, Formosa bajó 2,4%, mientras que Chaco mostró una leve suba del 0,4%. En ese mapa regional, Misiones quedó entre las jurisdicciones con peor desempeño.
Mientras el promedio nacional cayó 1,8%, Misiones tuvo un desplome muy superior
La caída no aparece aislada. Llega después de un marzo marcado por fuertes aumentos en los surtidores, con una seguidilla de subas que, en pocos días, terminaron empujando los valores por encima del poder de compra de miles de familias.
En Posadas, los precios se mantenían en niveles elevados: $2.166 la nafta súper, $2.316 la Infinia y $2.446 el gasoil premium, con registros aún más altos en localidades del interior.
El dato expone una realidad concreta: cuando el combustible se encarece, no sólo se llena menos el tanque. También se viaja menos, se mueve menos mercadería, se reducen recorridos, se ajustan costos logísticos y se enfría parte de la actividad comercial. En una provincia de frontera, extensa y con fuerte dependencia del transporte, el impacto se multiplica.
La situación también refleja la heterogeneidad del país. Mientras provincias como Río Negro y Santa Fe lograron cerrar el trimestre con números positivos, el norte aparece más golpeado por el encarecimiento de los costos y la pérdida de capacidad de consumo.
En Misiones, el retroceso del 8,8% deja una lectura económica y social: el surtidor se transformó en otro termómetro de la caída del consumo. Y cuando baja la venta de combustibles, no sólo hay menos litros despachados; también hay menos movimiento en la calle, menos viajes, menos logística y una economía que vuelve a mostrar señales de enfriamiento.
En Misiones, el retroceso del 8,8% deja una lectura económica y social: el surtidor se transformó en otro termómetro de la caída del consumo
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