SAN CARLOS DE BARILOCHE.- La Justicia rechazó la impugnación de la fiscalía federal y confirmó la prisión domiciliaria para Konstantin Rudnev, el ciudadano ruso imputado como supuesto jefe de una estructura dedicada a la captación y explotación de personas.
La decisión fue tomada por el Colegio de Jueces de Revisión del Distrito General Roca. A fines de abril se había dispuesto la prisión domiciliaria en la localidad bonaerense de San Vicente. Como garantía se impuso una caución real de 30 millones de pesos, al tiempo que se fijó la colocación de una tobillera electrónica para controlar que el imputado cumpla con las restricciones a su libertad ambulatoria.
Sin embargo, la Sede Fiscal Descentralizada de Bariloche, a cargo de Fernando Arrigo, cuestionó la decisión de los jueces.
Sobre el criterio de “proporcionalidad en el tiempo” invocado por los jueces revisores (en alusión a que Rudnev lleva más de un año detenido preventivamente en la cárcel de Rawson, Chubut), la fiscalía sostuvo que esa variable no puede evaluarse de manera automática, sino en “correlato con el estado del caso, en función de las características y gravedad del mismo, como así también en relación con el presunto delito y la sentencia a recaer en expectativa”.
El fiscal Arrigo también criticó la circunstancia de que el imputado cumplirá la prisión domiciliaria junto a una mujer que fue investigada en la causa, aunque no resultó imputada: “No resulta lógico ni la experiencia indica que resulte razonable otorgar una prisión domiciliaria en un domicilio donde convivirá con una mujer en una situación de vulnerabilidad, máxime cuando estamos ante un caso de la gravedad ya indicada y donde justamente, ambas víctimas (madre e hijo) se encontraban en una situación de vulnerabilidad extrema”.

En el caso se investiga a una organización que habría captado, trasladado y acogido a una mujer rusa embarazada con fines de explotación sexual y reducción a la servidumbre, mediante engaño y coerción, bajo la fachada de un espacio espiritual y de prácticas de yoga, aprovechándose de su situación de vulnerabilidad.
A Rudnev en particular se le atribuye haber captado a la mujer de 22 años en su país de origen y también haber intentado ponerle su apellido al recién nacido −alumbramiento que tuvo lugar en un hospital público de esta ciudad−, alterando así la identidad del niño.
La fiscalía también advirtió que el inmueble propuesto para que Rudnev cumpla la prisión domiciliaria, “al margen de situarse a más de 1400 kilómetros del asiento del tribunal en donde tramita el caso, es un predio rural de aproximadamente dos hectáreas, alejado de la ciudad, en el cual, según el informe realizado, se aconseja ingresar en un vehículo 4×4”.
Y sobre el monitoreo electrónico, remarcó que si bien el dispositivo “supervisa la presencia del imputado en el lugar, no supervisa el tipo de contacto que pueda tener con terceros, ni advierte sobre la presunta comisión de nuevos delitos”.
A su vez, la fiscalía insistió con la existencia de peligro de fuga y recordó la condena previa del imputado en Rusia –11 años de prisión por abuso sexual con acceso carnal, actos de violencia sexual y delitos de producción, venta y envío ilegal de estupefacientes– y el momento en el que fue detenido en el aeropuerto de San Carlos de Bariloche, cuando planeaba huir de la ciudad e intentó autolesionarse con una hoja de afeitar.
De todos modos, los jueces de Revisión decidieron no elevar la causa a la Cámara Federal de Casación Penal. Señalaron que la prisión domiciliaria no pone fin al proceso ni impide que avance la investigación, cuyo plazo se extendió por un año. Rudnev viajaría en los próximos días a Buenos Aires.
Por su parte, hace unos meses, los abogados defensores del creador de la secta Ashram Shambhala invocaron cuestiones de salud para solicitar la prisión domiciliaria del hombre que fue detenido el 28 de marzo de 2025 en el aeropuerto de esta ciudad. A fines de enero, el Tribunal de Revisión había hecho lugar a la impugnación de la fiscalía. En ese momento, consideraron que no existía un dictamen pericial ni un informe científico sobre el estado de salud del imputado.
La causa –que tiene 20 personas imputadas, 19 mujeres y Rudnev– se inició hace poco más de un año, cuando una mujer de nacionalidad rusa de 22 años que cursaba un embarazo de casi nueve meses acudió al hospital Zonal de esta ciudad acompañada de otras dos mujeres.
El personal médico denunció que la embarazada se encontraba en un evidente estado de sometimiento, ya que las acompañantes no le permitían hablar y solo ellas interactuaban con los médicos.
Según la denuncia, cuatro días después del parto, una de esas mujeres intentó modificar la partida de nacimiento para anotar al recién nacido como hijo de Rudnev. En la audiencia de formalización realizada en abril del año pasado, el fiscal Arrigo sostuvo que con la maniobra que involucró a la víctima y a su hijo, el supuesto líder de la secta habría intentado obtener la nacionalidad argentina para luego gestionar la residencia brasileña.
El objetivo habría sido poder vivir de manera permanente o temporaria en ambos países, donde la organización, aparentemente, estaba consolidando su asentamiento.




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