Iguazú (LaVozDeCataratas) Entre pinceles, fotografías antiguas y recuerdos de una ciudad en constante transformación, Antonio Torres avanza en un proyecto que combina historia, patrimonio y sensibilidad artística. Se trata de una colección de obras inspiradas en edificios emblemáticos de Iguazú, una propuesta que busca rescatar la memoria visual de la ciudad y acercarla a las nuevas generaciones.
Actualmente trabaja en la recreación de una fotografía histórica del antiguo hospital local, una imagen que data de finales de la década de 1940 o principios de los años 50. El desafío no solo consiste en reproducir la arquitectura de la época, sino también en lograr la atmósfera de una fotografía antigua utilizando diferentes tonalidades de marrón, una técnica que exige paciencia y precisión.
“Cada edificio cuenta una historia. Mientras pinto también voy descubriendo cambios, detalles y aspectos de la evolución de Iguazú que muchas veces pasan desapercibidos”, explicó.
La iniciativa forma parte de una serie dedicada al patrimonio arquitectónico local. Hasta el momento ya ha plasmado cinco edificios históricos y proyecta llegar a diez obras antes de presentar una muestra abierta a la comunidad.
“Esto también es una forma de devolverle algo a Iguazú. La ciudad me dio muchísimo y siento la necesidad de compartir su historia desde el arte”, señaló.

Con 59 años, el artista combina su pasión por la pintura con una extensa trayectoria vinculada al turismo. Tras jubilarse luego de 35 años en la docencia turística, regresó a una de sus primeras vocaciones: la de guía de turismo en el Parque Nacional Iguazú.
Sin embargo, fue durante la pandemia cuando el arte ocupó un lugar central en su vida. El tiempo de aislamiento le permitió reencontrarse con una inquietud que siempre había estado presente y profundizar su formación artística bajo la guía de la profesora Marisol Gorgues.
La selva, la fauna y el patrimonio como inspiración
Sus obras está profundamente ligada a la identidad misionera. La selva, las aves, los paisajes del Parque Nacional Iguazú y los edificios históricos son las principales fuentes de inspiración de una producción que busca reflejar tanto la riqueza natural como cultural de la región.
Para ello también recurre a la fotografía, una herramienta que le permite documentar escenarios, especies y detalles que luego traslada a sus cuadros.
Las técnicas que utiliza son principalmente acrílico y óleo sobre tela, además de trabajos sobre MDF y algunas experiencias con texturas y relieves. Aunque reconoce que vivir exclusivamente del arte es difícil, asegura que la pintura representa una forma de realización personal.

Arte para preservar la memoria
Más allá de la técnica o el resultado final, cada obra tiene un propósito: mantener viva la historia de Iguazú. A través de colores, formas y escenas del pasado, el artista busca generar un puente entre la memoria colectiva y las nuevas generaciones.
Mientras continúa trabajando en nuevos cuadros, ya proyecta futuras exposiciones donde la comunidad podrá reencontrarse con fragmentos de su propia historia transformados en arte.
Porque en cada pincelada no solo hay pintura. También hay recuerdos, identidad y un profundo amor por Iguazú.




//






