¿Es Alexander Zverev el mejor tenista de la Era Abierta que no ganó un título de Grand Slam? Esa pregunta, pesada e hiriente, hostigó al talentoso tenista alemán durante años y años. Sin embargo, al fin se quitó ese gran peso que llegó a asfixiarlo dentro de los courts. En Roland Garros, en su cuarta final de major, pudo desvanecer la pesadilla. Venció al italiano Flavio Cobolli por 6-1, 4-6, 6-4, 6-7 (5-7) y 6-1, en 4h15m, y conquistó su primer grande, en el Abierto francés.
Sascha, de 29 años y segundo cabeza de serie en París, se convierte en el primer campeón alemán de singles masculinos en Roland Garros en la Era Abierta. Y, además, es el primer germano campeón masculino de un grande en más de tres décadas: Boris Becker en el Abierto de Australia 1996 había sido el último.
Vale recordar que, hace unos años, Zverev reveló que padece diabetes Tipo 1. A simple vista, daría la sensación de que esa enfermedad y el deporte (de alto rendimiento, sobre todo) no hablan el mismo lenguaje, sin embargo, con medicación y un cuidado específico, sí son compatibles. Y Sascha lo demostró.
HE DID IT 🏆#RolandGarros pic.twitter.com/SFJgCRZon0
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Sin el campeón de 2025, Carlos Alcaraz (lesionado y proyectando regresar en la gira norteamericana), ni el N° 1 Jannik Sinner (eliminado sorpresivamente en la segunda ronda por Juan Manuel Cerúndolo), Zverev aprovechó una oportunidad inmejorable en la terre battue y, por fin, alcanzó la cumbre tan añorada. Cuatro años después de sufrir una severa lesión de tobillo en las semifinales de Roland Garros ante Rafa Nadal, otra vez vuelve a llorar en el Bois de Boulogne, pero ahora de felicidad.
Primer set
Con el cantante Lenny Kravitz como uno de los espectadores ilustres en el Philippe-Chatrier, el primer game, con Cobolli al servicio, fue una batalla de nueve minutos y trece puntos jugados: Zverev presionó desde el inicio y, finalmente, logró el rompimiento en el cuarto break-point (1-0). Desde entonces, el set siguió en manos del germano: eligió bien sus tiros, forzó constantemente el error de Cobolli y sacó con solidez. Sascha aprovechó los nervios de Cobolli y volvió a quebrarle saque en el quinto game (4-1).
El jugador nacido en Florencia se vio obligado a retroceder, prácticamente, en todos los puntos; le costó muchísimo tomar la iniciativa de los puntos. Zverev volvió a quebrarle el saque a su rival, esta vez para adueñarse del primer set, por 6-1, en 35 minutos. Cobolli terminó con muchos errores no forzados: 16.
Vale recordar que, debido a la baja de su compatriota Matteo Arnaldi en las semifinales por un virus, Cobolli no jugaba desde el miércoles y protagonizó un primer set sumamente irregular y por debajo de su nivel habitual.
Zverev in control in this first set 💫 #RolandGarros pic.twitter.com/MMIWlBlIXa
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Segundo set
Zverev siguió sacando con un alto porcentaje (con más del 75% de los primeros servicios), una circunstancia que evitó la rápida reacción de Cobolli. Pero hubo un quiebre emocional. Fue cuando el italiano sostuvo su servicio en el cuarto game y equilibró el score (2-2): levantó los brazos e intentó alimentarse del aliento de los espectadores, que entendieron la necesidad del jugador.
Así fue como Cobolli no se amedrentó, incorporó otros recursos (el drop-shot, por ejemplo), mejoró sus devoluciones, neutralizó mejor los saques rivales, jugó con más profundidad y tuvo una primera chance de quiebre, en el séptimo game, pero Sascha se defendió con reveses de altísima calidad. Fue el primer momento en el que el alemán se mostró vulnerable, cometió dos dobles faltas y Cobolli volvió a tener una oportunidad de quiebre: Zverev falló un drive, por mucho, y cedió su saque por primera vez. El italiano se sentó en el banco estando en ventaja, por 4-3.
Flavio makes this final all square, one set all 💫#RolandGarros pic.twitter.com/wvDyKbgiHW
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El ánimo del partido se alteró. Cobolli, que este lunes será top 10 por primera vez en su carrera, en envalentonó y Zverev empezó a maldecir. El italiano sostuvo su saque (5-3). Sascha sacó sin margen de error y, si bien le costó (se jugaron trece puntos en el game), pudo hacerlo (5-4). Cobolli sacó para ganar el set y no falló: lo cerró 6-4 y la final quedó equilibrada en sets.
One set all 🔥#RolandGarros pic.twitter.com/rWlto7XCrb
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Tercer set
Ganar el segundo set, claramente, liberó a Cobolli, que empezó a jugar con mucha más soltura. Pero Zverev, conocedor de estas instancias apremiantes en los grandes escenarios, mantuvo el enfoque, siguió buscando opciones y las tuvo en el cuarto game, con Cobolli sacando 15-40 y 2-1 abajo, pero Flavio tuvo un gran coraje, se defendió y levantó los dos break-points (2-2).
Sascha recuperó muchas de las certezas, sobre todo con el revés, que había tenido en el primer set y sostuvo su servicio en el séptimo game sin ceder puntos: se sentó 4-3. Cobolli sacó 5-4 abajo, falló una derecha y el alemán tuvo un set point, que concretó tras un error de derecha de su rival, tras 2h18m de juego. Sascha dio otro paso adelante (6-4) y se adelantó dos sets a uno en la final.
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Cuarto set
Lejos de mantener la velocidad crucero en el camino hacia el título, Zverev comenzó el cuarto set con el freno de mano puesto, sacando con muchas dificultades: cometió un par de dobles faltas, rápidamente quedó 15-40 y perdió su saque, lo que generó el desahogo de Cobolli (1-0). El italiano, con convicción, sostuvo su saque (2-0).
Hay un antecedente que puede incomodar a Zverev. En la final de 2024, el alemán aventajaba a Carlos Alcaraz por dos sets a uno antes de que el español solo le permitiera tres games en los dos últimos sets (el resultado fue 6-3, 2-6, 5-7, 6-1 y 6-2).
Con el reloj marcando casi tres horas de juego en la tarde parisina, Cobolli trastabilló y sacó 15-40 en el sexto game, estando 3-2, pero Sascha no tuvo precisión en los dos break-points. Sin embargo, el italiano, algo apurado, volvió a dudar, falló de drive y Zverev finalmente pudo quebrar, equilibrando el score (3-3). Pero Alexander Zverev Sr., el papá de Sascha, conocedor de lo que podía ocurrir, le pidió calma a su hijo, pero éste volvió a ceder… No sostuvo el envión, perdió su saque y Cobolli se adelantó 4-3. Flavio sacó y confirmó el break (5-3). En el noveno game, esta vez Zverev no mostró dudas y achicó la distancia (5-4).
Cobolli, con un 52% de primeros servicios y un 65% de puntos ganados con el primer saque, tuvo la chance de llevar la final al quinto set. Zverev, con rostro de preocupación, empezó a tocarse la pierna izquierda, pero encadenó varios tiros ganadores, le rompió el saque a Cobolli y se colocaron 5-5. Con una pizca de drama, sostuvo su saque (6-5) y puso aún más presión sobre Cobolli, pero a éste no le tembló el pulso y llegaron al tie-break.
Zverev empezó pisando fuerte y se adelantó 3-1, pero perdió cuatro puntos consecutivos, uno de ellos con doble falta (5-3). Cobolli sacó 5-4, con dos servicios para llevar la definición al quinto parcial. Concretó un mágico drop-shot (6-4). Falló un smash increíble, saltando a destiempo (6-5). Pero lejos de amilanarse, el italiano ganó un puntazo a la carrera para adjudicarse el cuarto set (7-5 en el tie-break).
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Quinto set
En el subibaja de emociones que se transformó el match en el coqueto estadio Philippe-Chatrier, curiosamente Cobolli no aprovechó el impulso en el inicio del último set, comenzó sacando, pero perdió pimienta en sus movimientos y cedió su servicio por séptima vez. Sascha, en ventaja 1-0, sirvió y, si bien tuvo vacilaciones, sostuvo su saque (2-0), lo que le dio alivio.
Con casi cuatro horas de fatiga en las piernas, el partido volvió a mutar y fue mucho más emocional que estratégico. Zverev, más experimentado que su rival, regresó entre los titubeos y pisó fuerte. Le rompió una vez más el saque a Cobolli y se adelantó 3-0. Pero en una montaña rusa de angustias y euforias, Sascha pareció caminar sobre brazas encendidas y le otorgó tres break-points a Cobolli: jugó acorralado, pero con coraje y ganó el saque (4-0). Cobolli sostuvo, ahora sí, el saque (4-1). También Zverev (5-1). Cobolli tuvo la responsabilidad de no fallar, pero trastabilló y Sascha cerró el círculo.
Para tener en cuenta
Zverev, número 3 del mundo y profesional desde 2013, en los torneos grandes primero padeció a los integrantes del Big 3 (Roger Federer, Novak Djokovic y Rafael Nadal) y, luego, a Jannik Sinner y Carlos Alcaraz. Jugó su cuarta final en un Grand Slam, con la certeza de que estaba ante la mejor oportunidad de despojarse de esa espina. Antes, cayó en las definiciones del US Open 2020 (ante Dominic Thiem), Roland Garros 2024 (vs. Alcaraz) y Australia 2025 (vs. Sinner).
Para Zverev fue la primera vez que en una final de Grand Slam se encumbraba como favorito por ranking y tuvo a un rival ubicado por fuera del top 10. Su juego fue arrollador durante la quincena en París: únicamente cedió dos sets en seis partidos.
Cobolli no tenía nada que perder. De 24 años, nacido en Florencia, jugó su primera final de Grand Slam. Tiene garantizado aparecer este lunes en el top 10 por primera vez en su carrera. Sin Sinner ni Lorenzo Musetti, el tenis de Italia buscaba a un tercer campeón masculino italiano de major en la Era Abierta después de Adriano Panatta (Roland Garros 1976) y Sinner (cuatro títulos).
Zverev, además de la gloria, embolsó un premio económico de 2.800.000 euros. Cobolli, 1.400.000 euros.
El look de la campeona, Mirra Andreeva
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Fue el cuarto enfrentamiento entre ambos. El jugador nacido en Hamburgo se impuso en tres de los cuatro partidos que disputaron: Roland Garros y Halle 2025, y el 30 de abril pasado en Madrid. El único triunfo de Cobolli fue el 18 de abril, en las semifinales de Múnich.
Panatta, ganador del título en 1976 (le ganó la final en cuatro sets al estadounidense Harold Solomon), es uno de los invitados de honor e la federación francesa y entregará el trofeo al campeón, a Zverev.





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