La pelota todavía no empezó a rodar, pero el Mundial 2026 ya está en marcha. Al menos así se vive en los alrededores del Estadio Azteca, donde desde muy temprano, con Olé de testigo, miles de mexicanos comenzaron a darle forma a una fiesta que tuvo música, comida, familias enteras y una confianza absoluta en la selección local de cara al debut frente a Sudáfrica.
Desde las 7 de la mañana, cuando todavía faltaban horas para la apertura de las puertas, las calles cercanas al estadio ya estaban completamente tomadas por los hinchas. A las 8 se habilitó el ingreso al Azteca y la imagen era contundente: camisetas de México por todos lados. Encontrar a alguien sin los colores del Tri era una misión complicada. Apenas algún brasileño infiltrado rompía el dominio absoluto del verde, blanco y rojo.
Un hincha posa fuera del estadio como si fuera una catrina (Reuters).
Hubo una preocupación que acompañó las primeras horas de la jornada. El cielo amaneció cubierto y muchos temieron que la lluvia se transformara en protagonista del día. Sin embargo, cerca del mediodía el sol empezó a asomar entre las nubes y el alivio fue inmediato. Con el clima acompañando, la fiesta terminó de despegar.
La previa tuvo además un marcado perfil familiar. A diferencia de otros grandes eventos deportivos donde predominan grupos de amigos, aquí abundaron las familias completas. Padres, madres, abuelos y chicos compartieron la espera con banderas, fotos y canciones. El ambiente fue de celebración permanente y muy tranquilo, con miles de personas disfrutando de una jornada que para muchos representa un momento histórico.
Afuera, lleno de hinchas (Reuters).
Y si algo distingue a la hinchada mexicana es su manera de expresar el folclore. Además de los clásicos sombreros, aparecieron decenas de fanáticos caracterizados, muchos de ellos con los rostros pintados antes de ingresar porque dentro del estadio no estaba permitido hacerlo. También abundaron los disfraces de mariachi y los shows musicales improvisados en cada rincón de los alrededores.
La música fue una constante durante toda la mañana. Cada vez que Olé consultó cuál era la canción que debía representar a México en este Mundial, la respuesta se repitió casi sin excepciones: «Cielito Lindo». El clásico popular mexicano promete convertirse en una de las bandas sonoras de la Copa del Mundo.
El boxeador Canelo Alvarez y su mujer, Fernanda Gómez, en el estadio (Reuters).
El optimismo también fue unánime. Entre los hinchas consultados prácticamente nadie imaginó un resultado ajustado. Las predicciones más repetidas hablaron de un triunfo cómodo ante Sudáfrica y varios se animaron a pronosticar un 3-0. La sensación general es que México tiene una oportunidad especial jugando como local y que este puede ser su Mundial.
El Azteca, un escenario especial
Todo ocurre en un escenario histórico. El Azteca se convertirá en el primer estadio del mundo en albergar tres partidos inaugurales de una Copa del Mundo, después de haber sido sede de las aperturas de 1970 y 1986. Y cuando a las 16 de la Argentina comience a rodar la pelota frente a Sudáfrica, el estadio volverá a ocupar un lugar privilegiado en la historia del fútbol.
Entre mariachis, catrinas, camisetas mexicanas, familias enteras y un sol que terminó ganándole la batalla a las nubes, el Mundial ya empezó. Y México está convencido de que será protagonista de la fiesta.
MEXICO (ENVIADO ESPECIAL).
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