La reconocida pastelera, coach nutricional y escritora misionera visitó los estudios de C6Digital. En una enriquecedora entrevista, desmitificó los costos de la alimentación consciente, analizó la química detrás de las recetas antiinflamatorias y adelantó el lanzamiento de su taller online junto a la médica Hebe Blanco.

El paradigma de la alimentación está cambiando drásticamente. Atrás quedaron las épocas de las dietas prohibitivas y los sacrificios extremos para dar paso a un abordaje mucho más compasivo, integral y centrado en el bienestar real. Así lo analizó Florencia Aguirre, técnica superior en gastronomía, coach nutricional, profesora y escritora, durante su participación en el programa Espacio Wellness TV, conducido por Luciana Amado Siri en la señal C6Digital.

Con más de 12 años de trayectoria en el rubro, Aguirre recordó sus comienzos, cuando el acceso a los ingredientes saludables era limitado y la cocina alternativa se basaba en la «prueba y error». Hoy, consagrada como referente regional y autora del libro Pastelería Saludable de Cero, la especialista promueve una reconciliación definitiva con los platos dulces a través de la educación y el autoconocimiento.
La ciencia detrás de lo dulce y saludable
A diferencia de la gastronomía clásica, donde la exactitud técnica define el éxito de una preparación, la profesional derribó un mito recurrente para quienes temen incursionar en la cocina:
«Para sorpresa de todos, la pastelería saludable es totalmente diferente a la clásica. Los ingredientes se comportan de otra manera a los tradicionales. Una vez que entendés la reacción química que va a tener el alimento, el resto es simplemente mezclar; no lleva tanto tecnicismo ni procesos complejos».

Aguirre remarcó que su foco está puesto en dotar a estas recetas de color y atractivo visual, ya que muchas veces «lo saludable se ve chato o marrón y no resulta apetecible». Entre las opciones recomendadas para entrenar el paladar y evitar picos de índice glucémico, destacó combinaciones simples y de alto valor nutricional, como los dátiles rellenos con pasta de maní (grasas saludables) y cobertura de chocolate al 70% (antioxidantes y fibra).
«Comer sano no es caro; es una inversión a largo plazo»
Frente al recurrente debate sobre los precios de los productos naturales, la coach nutricional fijó una postura contundente basada en su propia experiencia personal: a los 23 años sufrió resistencia a la insulina y severos problemas de movilidad debido a los malos hábitos.
«Lo que no invertís hoy en alimentación, lo vas a gastar en remedios en un futuro no tan lejano», reflexionó.
No obstante, aportó herramientas prácticas como cocinera para aliviar el bolsillo, incentivando la elaboración casera a través de «recetas semillas» como leches vegetales (coco o almendras) y harinas alternativas hechas en el hogar.
«Además, al ser alimentos tan nutritivos, las porciones que el cuerpo requiere son menores. Estamos muy mal acostumbrados a comer todo en grandes cantidades», analizó.

Hábitos que transforman: El auge de la cocina antiinflamatoria
En otro tramo de la entrevista, Aguirre dio detalles de la versión online de su aclamado taller «Hábitos que transforman», dictado en conjunto con la médica especialista Dra. Hebe Blanco. El curso está diseñado para personas de otras provincias o países que buscan herramientas prácticas frente a diagnósticos médicos o malestares crónicos.

«Hebe se encarga de la parte médica y técnica sobre el proceso inflamatorio, y yo aporto las recetas y la guía de ingredientes», explicó.
Sin embargo, aclaró que la alimentación es solo una de las cuatro patas de la mesa del bienestar:
Actividad deportiva y alimentación equilibrada.
Salud mental y gestión de las emociones.
Descanso de calidad (dormir entre 7 y 9 horas diarias).
Momentos de ocio, contacto con la naturaleza y vinculación con el otro.

Finalmente, la escritora enfatizó la importancia de no automedicarse ni quitar grupos de alimentos en base a autodiagnósticos:
«Si algo te cae mal, primero hay que ir al médico. Quizás estás pasando un proceso inflamatorio temporal y por eso no tolerás un ingrediente, pero no significa que seas celíaco o intolerante crónico. Con el diagnóstico del profesional, recién ahí trabajamos en los reemplazos y las recetas», concluyó, celebrando que estos talleres terminen convirtiéndose en verdaderas redes humanas de contención y salud.




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