En el marco de los agasajos organizados por el Día del Padre, el escenario del parque Morínigo volvió a llenarse de música y emoción con una propuesta que recuperó el espíritu del histórico movimiento cultural que marcó una época en Misiones.
Pasadas las 17 horas del domingo 21 el parque María Morínigo de Posadas comenzó a vibrar con la prueba de sonido de “Polo’s Rock”, la banda liderada por Polo Peralta. Fue una antesala que ya anticipaba una tarde especial de encuentro entre músicos, géneros y generaciones.

El show propiamente dicho inició con “Fuerte al Medio”, el proyecto integrado por Ezequiel Garrido en la guitarra y Yoni Bombage en el acordeón, quienes ofrecieron un recorrido por el chamamé de raíz misionera, conectando al público con la identidad y las tradiciones de la tierra colorada. El cierre estuvo a cargo de “Polo’s Rock”, que presentó un recorrido por su repertorio propio junto a clásicos del rock nacional, reafirmando la vigencia de una propuesta que combina historia, pasión y compromiso con la música. Entre ambos, el Payador Wilson, de visita por la provincia, subió a escena e hizo unas décimas, con su estilo de versos elaborados y rimas al paso.

La jornada rindió homenaje al legendario “Chama-Rock” de los años 80, este espacio físico que por años puso en acto una idea tan simple como poderosa: que la música une. Rock y chamamé, géneros que pueden parecer distantes, encontraron una vez más su punto de encuentro en la amistad, la enchamigada y la celebración de la cultura popular.

Así, uno de los momentos más significativos fue la presencia de Rubén Rodríguez, creador y mentor del recordado Chama-Rock quien, junto al secretario de Estado de Cultura, Joselo Schuap, destacó la emoción de recuperar aquel concepto y adaptarlo a los tiempos actuales, convocando tanto a los músicos que formaron parte de la historia original como a las nuevas generaciones que hoy mantienen viva esa llama. También estuvo presente el Andrés Salguero, subsecretario de Culturas Urbanas, quien estuvo a cargo de la logística de la jornada.

Más que un espectáculo, la propuesta fue una celebración de la identidad misionera y una muestra de que el espíritu del Chama-Rock sigue vigente, tendiendo puentes entre artistas, estilos y públicos.




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