Está decidido: el de la última fecha del grupo, ante Jordania, será un partido que el cuerpo técnico aprovechará para rotar. Con la Argentina clasificada a dieciseisavos y sin chances de perder el #1 en el grupo J, Lionel Scaloni sólo debe determinar cuál será el alcance de esa determinación. En términos específicos, si el recambio alcanza también al arco y Emiliano Martínez se mantiene como titular -o bien- si el CT prioriza darles la oportunidad de sumar 90 minutos mundialistas a Gerónimo Rulli o Juan Musso.
Después del triunfo contra Austria, Dibu le respondió a Olé con una frase tranquilizadora: “El dedo está perfecto”. La fractura en la base de la articulación del anular de la mano derecha ya ha quedado atrás: el callo fue soldando en las últimas semanas, la inflamación cedió y la decisión de no pasar por el quirófano -sumada a un trabajo específico con Pablo Capuchetti, el fisioterapeuta de la Selección- le permitió al arquero llegar en condiciones para el estreno ante Argelia y también atajar ante los europeos.
Sin embargo, en la víspera del encuentro ante Jordania se planteó la disyuntiva interna. Por un lado, que Martínez salte al campo le permitiría seguir sumando confianza y roce dentro de la cancha, algo necesario después de una lesión como la que sufrió en la entrada en calor de la final de la Europa League. Hasta el momento, sólo lo exigieron dos veces: un remate de Fares Chaïbi ante Argelia y un tiro libre de Marcel Sabitzer. Por ello, mantenerse en el once lo ayudaría a seguir poniéndose a punto.
Cómo está Dibu
Emiliano, en acción (Juano Tesone/Enviado especial).
“Me patearon solo una vez al arco y tuve un poquito más de trabajo en el juego aéreo. Trato de ayudar lo más posible con los pies, con lo que me toque, pero la verdad, teniendo la defensa y los atacantes que tengo, la verdad me hacen el trabajo muy fácil”, expresó Martínez en relación a su acción en esta Copa del Mundo, poniendo en valor lo colectivo. “ Son cracks, son cracks: defienden a morir: sólo me tocaron una pelota o dos por partido: la que me toque yo la tengo que responder”.
Ahora bien: Scaloni también está haciendo una evaluación macro de la situación. Entiende que el titular es el marplatense de 33 años y que la clasificación prematura a la siguiente ronda podría significar una buena oportunidad para que Musso o Rulli disfruten de la experiencia de pararse bajo los tres palos en un torneo FIFA, con más de 70 mil personas en un AT&T Stadium que ya vibró con el atronador aliento argentino: frente a Austria, el grito de la gente superó los 100 decibeles, según los sensores de la animación oficial del match.
Dibu, ante Austria (Juano Tesone/Enviado especial).
Dibu, está claro, quiere mantenerse en cancha. Porque siempre desea estar. Porque se siente mucho mejor. Porque hizo hasta triple turno de trabajos y realizó interconsultas con el objetivo de jugar el Mundial. Porque, además, está persiguiendo un sueño personal: el de transformarse en el arquero con más vallas invictas en la historia de la Mayor. Por lo pronto, con 43, está a cuatro de Sergio Romero aunque en menos partidos (61 versus 96).
Martínez está enfocado en ello. Por eso saborea cada momento. “Somos locales en todos lados, como la canción”, se le escapó el martes después de que una multitud sorprendiera a Arlington tanto en el banderazo como en el estadio.
“Nosotros lo mínimo que podemos hacer es responder adentro de la cancha. Lo estamos haciendo de manera fantástica, compitiendo y es lo que nos pide la gente”, agradeció. Las próximas horas serán decisivas para saber si finalmente vuelve a disfrutar de ese show desde adentro o si lo hace acompañando a uno de los suyos.





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