Para entender quién tendrá más hinchas en un partido, hay que comprender rápidamente qué camiseta elegirán los mexicanos. Efecto Vini, efecto Neymar, efecto historia: Brasil es el “dueño” de Houston al menos durante el partido contra Japón. Así como a Uruguay le faltó un ídolo o referente para que se identificaran con ellos, a la Canarinha le sobran y tienen una conexión especial con el público latino.
Más allá del partido y saliendo del habitual debate entre Maradona y Pelé, la consulta fue por otro lado. La idea es que optaran entre los mejores: Messi o Diego, mostrándoles dos estampitas de los máximos 10 de la historia. El experimento, cargado de simbolismo, funcionó como una radiografía futbolera: dos caras, dos épocas, dos formas de entender el juego.
En la previa al partido vs. Japón, Olé le hizo elegir a los hinchas brasileños: ¿Messi o Maradona?
Generacionalmente podía estar cantado quiénes se jugarían por uno o por otro. Pero no fue tampoco tan así. Entre los más de veinte brasileños consultados, pesó más quizá la disputa con O Rey, ya que apenas dos se llevaron la estampita de Diego. ¿Por qué Messi? “Messi es mucho más amigable para nosotros, es amigo de Neymar, siempre nos trató bien”, coincide una familia de San Pablo.
Y cuando la elección se trató de hinchas de otros países, fue aún más interesante. Los mexicanos adultos, sin dudas, con Diego. ¿ Por qué Maradona? «El recuerdo de los goles a los ingleses en nuestro estadio Azteca es muy fuerte para nosotros», explican dos mexicanos que pisan los 70 años. Los japoneses abrumadoramente señalaron a Leo. «Es el ejemplo del deportista», contestaron en un inglés bien rudimentario. Y una familia local, futbolera que llegó de Tennessee y vestida a full de Brasil, dividió sus votos.
En ese mosaico global, se empieza a ver cómo cada cultura futbolera construye su propio ídolo: México desde la épica del ‘86 y el amor por el rebelde; Japón desde la admiración por la precisión y la constancia de Messi; y Estados Unidos, todavía en formación como potencia futbolera, repartiéndose entre el show, la historia y el presente




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