Iguazú (LaVozDeCataratas) En el Día de la Tejedora, las historias de quienes transforman el hilo en arte ponen en valor un oficio que combina creatividad, dedicación y perseverancia. Ese es el caso de Cristina Isabel que, hace apenas unos meses, decidió convertir un sueño en realidad y hoy apuesta por posicionar sus carteras de trapillo como piezas exclusivas.
Su proyecto nació de manera sencilla, pero con una gran convicción. «Nació hace pocos meses, en la sala de mi casa, pero primero en mi corazón. Deseaba hacer carteras y, aunque nunca antes había hecho, tenía la convicción de que de ese proyecto podrían salir cosas muy bonitas», recordó junto a LaVozDeCataratas.
Lejos de haber aprendido el oficio en cursos o talleres, asegura que fue completamente autodidacta. «Nadie me enseñó. Aprendí sola. Cuando era pequeña recuerdo que practiqué unas cadenetas, pero solamente eso. Aprendí y, en realidad, sigo aprendiendo cada día a tejer«, contó.
Como ocurre con muchos emprendimientos artesanales, los comienzos estuvieron marcados por la prueba y el error. «La primera prenda fue una cartera morada, que no había quedado bien, y la desarmé varias veces para volver a empezar«, relató.
Para la artesana, el proyecto al que llamó Ysa Handmade, representa mucho más que un emprendimiento comercial. «La verdad que es algo pequeño visualmente, pero un gran proyecto en el corazón. Siento que esto es un tesoro puesto en mis manos«, expresó.
Además, considera que la artesanía puede ser tanto una expresión artística como una fuente de ingresos. «Realmente he confirmado que son ambas cosas, pues el arte hoy en día ya es un sustento para muchas artesanas«, afirmó.
Las redes sociales fueron una herramienta clave para dar a conocer sus productos y conectar con los clientes. «Desde que empecé a vender uso las redes sociales y considero que es más fácil y más eficaz, porque tenés la oportunidad de estar tejiendo y vendiendo a la vez. Las personas te buscan porque estás, de alguna forma, llamando la atención de tus clientes. Y eso es muy importante para un vendedor o vendedora», explicó.
Entre sus creaciones, uno de los productos más solicitados es un diseño pensado para madres e hijas. «Tengo varios modelos y entre los más pedidos está el kit madre e hija, que es un bolso dentro del otro para la mamá y la hijita. Todavía estoy sacando nuevos modelos», señaló.
Su propuesta busca, además, cambiar la percepción sobre el trapillo, un material habitualmente utilizado para otros fines. «Esto del trapillo de lujo está pensado en resaltar la elegancia de la mujer que lo usa. No solamente son piezas comunes para todos los días; creo que la persona que compra lo usaría en un evento importante. Es una forma de darle crédito al trapillo, que es muy usado para alfombras, por ejemplo. Hoy lo quiero convertir en piezas de lujo«, destacó.
En este Día de la Tejedora, la emprendedora mira hacia adelante con el deseo de seguir creciendo, sin perder de vista el vínculo con quienes acompañan su trabajo desde el inicio. «Mi deseo, claramente como cualquier artesana, es ensancharme, poder crecer. Pero también tener la capacidad de cuidar a los clientes que tengo. Eso es muy importante para el crecimiento del futuro», concluyó.





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