(Por Jorge Kurrle. Director C6Digital)
En las últimas horas comenzaron a circular mensajes directos dentro del entramado legislativo, anticipando lo que podría ser la nueva normalidad en la Cámara de Representantes de Misiones.
Aunque todavía no se concretó formalmente, el bloque Por lo que Viene, bajo la referencia política del gobernador Hugo Passalacqua, ya contaría con unos doce legisladores adherentes. En ese contexto, alguien se ocupó de hacer trascender que existiría una “renuncia” anticipada a una banca.
Se trata de una práctica atribuida históricamente a viejas estructuras políticas: la firma anticipada de renuncias como mecanismo para garantizar disciplina y desalentar que alguien piense distinto en el camino.
Si esa versión fuera cierta y esa herramienta aún existiera, surge una pregunta inevitable: ¿qué validez jurídica tendría? ¿No estaríamos frente a un hecho de enorme gravedad institucional? Y, sobre todo, ¿puede condicionarse el ejercicio de un mandato popular mediante un documento firmado por anticipado?
También aparece otro interrogante político. Si el Frente Renovador como estructura dejó de existir para dar paso a un nuevo partido impulsado por Carlos Rovira, Encuentro Misionero, ¿no deberían quedar sin efecto —o incluso devolverse— aquellas eventuales renuncias que hubieran sido firmadas en otro contexto político? Más aún si varios dirigentes sostienen que el nuevo espacio ya no los representa.

Agosto asoma con mucho ruido político. Y cuando la incertidumbre se mezcla con la desesperación, suelen aparecer movimientos que hasta hace poco parecían impensados.
Hablé de doce. Como los discípulos. Aunque, por estas horas, algunos aseguran que podrían ser más.
La verdadera incógnita ya no es cuántos se van. La pregunta es cuántos quedan.





//



