El penal quedó atrás. Boca venció a O’Higgins y clasificó a los octavos de final de la Copa Sudamericana. Y horas después de una noche que tuvo de todo en Chile, Tomás Aranda reapareció en sus redes sociales con un mensaje tan corto como contundente: «Objetivo cumplido».
Sin referencias al penal que le atajó Carabalí, sin explicaciones ni lamentos, apenas una frase que dejó en claro dónde estaba su foco en el playoff en Chile después de lo ocurrido al decidir picar la pelota.
La respuesta fue inmediata. En menos de una hora, la publicación superó los 6.000 comentarios y se transformó en una verdadera demostración de apoyo para el nuevo número 10. Porque si bien el juvenil quedó marcado por ese intento de picarla en la definición desde los doce pasos, los hinchas eligieron quedarse con otra imagen: la del futbolista que fue el más desequilibrante del equipo durante los 90 minutos.
Créditos: DSports.
El arquero le gritó en la cara a Aranda por querer picarla. (EFE)
Su gran actuación en Chile
Y es que, más allá de ese desenlace, Aranda había firmado uno de sus mejores partidos con la camiseta de Boca. Arrancó activo, pidiendo siempre la pelota, generando juego y moviéndose con libertad por todo el frente de ataque. Cuando el equipo sufrió el dominio de O’Higgins, nunca dejó de intentar. Incluso, en el tramo final del encuentro, fue quien más cerca estuvo del gol con dos remates desde afuera del área que obligaron a grandes respuestas de Carabalí y terminaron siendo las ocasiones más claras del Xeneize en el tiempo reglamentario.
Por eso, el penal no alcanzó para cambiar la percepción de muchos hinchas. «Gracias por tu magia y entrega»; «Divertite, encará, picala. Que los verdaderos amantes de este deporte te disfrutamos»; «Chicle Aranda»; «Señor 10»; «La próxima entra»; «Siempre con vos». Los mensajes se multiplicaron uno detrás de otro y con un denominador común: bancar al pibe surgido de Boca Predio.
El capitán de Boca opinó del tiro errado por el atacante del Xeneize en la tanda de penales
Video: @tato_aguilera
No fue casual. La secuencia final de la clasificación había dejado una imagen tan fuerte como elocuente. Cuando Lautaro Blanco convirtió el penal decisivo que selló el pase a octavos, todos los jugadores de Boca salieron corriendo a festejar. Todos, menos uno. Aranda permaneció inmóvil, con la cabeza gacha y la mirada clavada en el césped, todavía golpeado por la ejecución que no había podido convertir unos instantes antes.
Esa postal recorrió las redes y generó todavía más empatía. Tal vez por eso, su publicación de este viernes tuvo tanto impacto. Lejos de los reproches, el enganche recibió un respaldo masivo. Aranda eligió no hablar del penal. Tampoco necesitó hacerlo. Con un simple «Objetivo cumplido», dejó en claro que lo importante era la clasificación.




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