Por Jorge Kurrle
A veces la política no se explica en un discurso. Se explica en la primera página de un presupuesto.
La carátula del Presupuesto 2027 que Hugo Passalacqua envió a la Cámara de Representantes parece un simple mensaje institucional, pero en realidad fija la posición política con la que el Gobierno provincial pretende atravesar el próximo año.
No es un texto neutro. Tampoco es meramente técnico. Es un documento que construye un diagnóstico y, al mismo tiempo, distribuye responsabilidades.
El primer dato no pasa desapercibido: el Gobierno sostiene que el 62,95% del gasto estará destinado a educación, salud y contención social. No es un porcentaje colocado al azar. Es la forma elegida para dejar establecido cuál será el eje del presupuesto antes de ingresar en cualquier discusión económica.
Pero inmediatamente aparece el verdadero corazón del mensaje.

El Ejecutivo sostiene que Misiones debió comenzar a reemplazar con recursos propios partidas que históricamente financiaba la Nación. Enumera una detrás de otra: el Fondo Nacional de Incentivo Docente, Remediar, programas sanitarios, el fondo compensador del transporte, infraestructura vial y hasta las transferencias para las cajas previsionales.
No utiliza un lenguaje diplomático. Habla de “desfinanciamiento sistemático” y de una “sostenida ausencia del Estado Nacional”. Es probablemente la definición política más fuerte de toda la introducción del presupuesto.
La segunda parte completa ese razonamiento. Ya no se refiere únicamente a la falta de recursos nacionales. También incorpora el contexto económico. La apertura de importaciones, la desregulación de mercados y el retraso cambiario aparecen mencionados como factores que golpean especialmente a las economías regionales y al comercio de frontera.
Es decir, el mensaje no sólo explica cómo se distribuirá el dinero. Explica por qué, según el Gobierno, debe administrarse de esa manera.
En términos políticos, el presupuesto deja otra señal interesante. Mientras en otros momentos las presentaciones oficiales solían limitarse a describir cifras, esta vez el Ejecutivo dedica buena parte de la introducción a construir un relato sobre el escenario nacional. No es un detalle menor. Antes de hablar de números, habla del contexto.
Habrá tiempo para debatir partidas, porcentajes, inversiones y prioridades durante el tratamiento legislativo. Pero la primera página ya deja fijada la posición del Gobierno: Misiones sostiene que el desafío para 2027 no será solamente administrar recursos, sino hacerlo reemplazando funciones que, a su entender, dejó de cumplir el Estado nacional.
Y quizás allí esté la principal lectura política del documento. Porque los presupuestos nunca son solamente una planilla de gastos. También son una declaración de principios. En este caso, la de un Gobierno que decidió que la primera discusión del año no empiece por cuánto piensa gastar, sino por explicar por qué dice que tendrá que hacerlo prácticamente solo.





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