El párroco de la Parroquia San Francisco Javier se encuentra de visita en Indonesia y dialogó con FM Alto Uruguay. Contó cómo vivió el sismo de magnitud 7,7, los daños registrados y la situación de sus familiares y de su comunidad. También confirmó que permanece en alerta ante el riesgo de tsunami.
Un potente terremoto de magnitud 7,7 sacudió este sábado 15 de agosto la zona de la isla de Flores, en el este de Indonesia. El epicentro se ubicó frente a la costa, a unos 10 kilómetros de profundidad, lo que provocó fuertes movimientos y daños en distintos puntos de la región.
En diálogo con FM Alto Uruguay, el párroco de la Parroquia San Francisco Javier, Padre Dedy Bonaventura, quien se encuentra en Indonesia visitando a sus familiares, relató en primera persona cómo se vivió el fenómeno y llevó tranquilidad a la comunidad de San Javier al confirmar que se encuentra bien.
“El terremoto comenzó hoy a la mañana alrededor de las 6 menos 10”, explicó el sacerdote. Según relató, el movimiento sorprendió a muchas personas mientras comenzaban sus actividades diarias, mientras que algunos seminaristas ya se encontraban participando de la misa.
El padre Dedy señaló que el sismo provocó importantes daños materiales en distintos lugares y que, de acuerdo con los registros que manejaba hasta el momento de la entrevista, había alrededor de 30 personas fallecidas.
“Las casas, las construcciones, los hospitales, las escuelas, iglesias, todos se destruyeron”, describió. También indicó que resultaron afectados un aeropuerto y un puerto, donde se habría registrado una víctima fatal.
Varias réplicas durante el día
El sacerdote contó que, luego del primer movimiento, la situación pareció tranquilizarse durante algunos minutos, pero aproximadamente 20 minutos después volvieron a registrarse nuevos temblores.
“Durante la mañana, más o menos entre las 6 hasta las 7, sucedió alrededor de tres o cuatro veces”, relató.
Uno de los momentos más particulares se produjo durante la celebración prevista por el voto perpetuo de 27 seminaristas verbitas. Debido a los daños ocasionados en el lugar donde estaba programada la ceremonia, la misa debió trasladarse al aire libre.
La celebración pudo desarrollarse con normalidad, aunque durante el momento de la comunión volvió a sentirse un fuerte movimiento. Posteriormente, se registraron nuevos temblores alrededor de las 14, las 15 y hasta las 18 horas.
Alerta de tsunami
Consultado sobre la posibilidad de un tsunami, el padre Dedy confirmó que se mantenía una alerta en algunas zonas, lo que llevó a numerosos habitantes a trasladarse hacia lugares elevados.
“Muchos ya se trasladaron al lugar más alto y otros también se preocupan por su propia cuenta y empezaron a trasladarse también a los lugares más altos”, explicó.
El sacerdote remarcó que se trata de una zona con numerosas montañas y cercana al mar, por lo que la población permanece atenta y con temor ante la posibilidad de nuevos movimientos.
A unos 80 kilómetros del epicentro
El padre Dedy explicó que se encontraba aproximadamente a 70 u 80 kilómetros del epicentro del terremoto. Sin embargo, señaló que la zona donde nació y se encuentra su parroquia natal sufrió importantes daños.
“La iglesia de mi parroquia natal prácticamente está bastante destruida y luego hubo un muerto también en mi parroquia”, manifestó.
Además, contó que las comunicaciones se vieron afectadas. Las redes sociales presentaban dificultades para funcionar con normalidad y en varios sectores se produjeron cortes de energía eléctrica.
La situación también complicó el tránsito, debido a que la ruta nacional quedó interrumpida por el desprendimiento de tierra provocado por el movimiento sísmico.
“Dejamos todo en manos de Dios”
Durante la entrevista, el sacerdote llevó tranquilidad a los oyentes de FM Alto Uruguay y aseguró que tanto él como su familia se encontraban fuera de peligro.
“Gracias a Dios estoy también con mi familia. Estamos todo bien, estamos todo bien y bueno, no nos pasó nada”, afirmó.
No obstante, reconoció que la situación generaba preocupación, especialmente porque en ese momento se encontraba a cierta distancia de sus familiares, ya que había viajado para participar de la celebración del voto perpetuo de los seminaristas.
“Hasta mis familias también están preocupadas por mí. Pero bueno, dejamos todo a la mano de Dios”, expresó.
Finalmente, el padre Dedy agradeció el contacto con la radio y pidió que se continúe informando a la comunidad sobre lo que ocurre en Indonesia.
“Espero que pase pronto esta situación”, manifestó antes de despedirse y agradecer a los oyentes de FM Alto Uruguay.
Por el momento, el sacerdote se encuentra bien y permanece en contacto con la comunidad, mientras continúa la situación de alerta en distintos sectores de la isla de Flores y se evalúan los daños ocasionados por el terremoto y sus posteriores movimientos.





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