KABUL.– Al menos 400 personas murieron y otras 265 resultaron heridas tras un ataque aéreo atribuido a Pakistán contra un centro de rehabilitación de drogas en Kabul, según informó este martes un portavoz del gobierno talibán afgano, lo que supone una dramática escalada en el conflicto entre ambos países, que ya transita su tercera semana.
Pakistán negó la acusación de las autoridades vecinas de haber atacado un hospital, y sostuvo que sus bombardeos, que también se realizaron el lunes en el este de Afganistán, estaban dirigidos a “instalaciones militares e infraestructura de apoyo terrorista”. Islamabad desestimó así las afirmaciones de Kabul de cientos de víctimas por el ataque, calificándolas de propaganda.
Según se informó, las víctimas debieron ser trasladadas a varios hospitales de la zona. En un primer momento no fue posible confirmar de manera independiente el número de muertos.
El conflicto con Pakistán empezó a fines de febrero, y ha registrado repetidos enfrentamientos transfronterizos, así como ataques aéreos dentro de Afganistán. Por el momento, los llamados internacionales a un alto el fuego no fueron escuchados.
El ataque del centro médico se produjo horas después de que funcionarios afganos afirmaran que ambas partes intercambiaron disparos a lo largo de su frontera común, lo que dejó cuatro muertos en Afganistán.
Pakistán acusa a Afganistán de proporcionar un refugio seguro a milicianos que con frecuencia perpetran ataques dentro de su territorio, en particular a los talibanes paquistaníes, un grupo separado pero estrechamente aliado con los talibanes afganos que tomaron el control de Afganistán en 2021 tras la caótica retirada de las tropas lideradas por Estados Unidos.
El grupo, Tehrik-e-Taliban Pakistan (TTP), está designado como organización terrorista por Estados Unidos. Sin embargo, Kabul niega la acusación.
Hospital de rehabilitación de drogas
En una publicación nocturna en X, el portavoz adjunto del gobierno afgano, Hamdullah Fitrat, indicó que cerca de las 21.00 hora local (13.30 en la Argentina) un ataque aéreo alcanzó el Hospital de Tratamiento de Adicciones Omid, un centro de 2000 camas en Kabul administrado por el Estado.
El Ministerio de Información de Pakistán afirmó que el Hospital Omid se encontraba a kilómetros de Camp Phoenix, el “sitio militar terrorista de almacenamiento de municiones y equipo” que, según dijo, fue el objetivo del ataque.
“Las detonaciones secundarias visibles tras los ataques indican claramente la presencia de grandes depósitos de municiones”, dijo el ministro de Información de Pakistán, Attaullah Tarar, en la red social.
Residentes de Kabul, incluido un periodista de Reuters, señalaron que Camp Phoenix, una base militar abandonada de la OTAN que fue asumida por las nuevas autoridades de Afganistán y convertida en un centro de tratamiento de drogas hace aproximadamente una década, era conocida por los habitantes locales como Campamento Omid, o “campamento de la esperanza”, aunque su nombre oficial era “Hospital de Tratamiento de Adicción a las Drogas Ibn Sina”.
Según dijeron, fue este centro el que fue alcanzado, y añadieron que el Hospital Omid y el Campamento Omid no estaban relacionados.
El gobierno afgano condena el ataque
Por su parte, el portavoz del gobierno afgano, Zabihullah Mujahid, salió a condenar por X el ataque y acusó a Pakistán de “atacar hospitales y sitios civiles para perpetrar horrores”. Asimismo, señaló que los fallecidos eran “civiles inocentes y adictos” que se encontraban en el establecimiento sanitario.
«Condenamos enérgicamente este crimen y consideramos que un acto así va en contra de todos los principios aceptados y constituye un crimen contra la humanidad“, apuntó el Mujahid.
El portavoz del Ministerio del Interior afgano, Abdul Mateen Qanie, informó que tras la embestida 408 personas murieron y 265 resultaron heridas.
Las autoridades afganas precisaron que tanto los muertos coomo los heridos fueron trasladados a hospitales en Kabul, pero no dieron detalles sobre cuántos cuerpos habían sido recuperados ni sobre cómo se contabilizaron las víctimas.
Reuters no pudo constatar el número de fallecidos. A lo largo del conflicto, ambas partes han afirmado haber infligido grandes daños al adversario, pero no ha sido posible una verificación independiente.
El Consejo Noruego para los Refugiados, un grupo de ayuda independiente, señaló que su personal había visto un gran número de víctimas.
“Visitamos esta mañana el hospital que atiende a personas con adicciones en Kabul y encontramos cientos de civiles muertos y heridos”, indicó en un comunicado. “Los civiles y la infraestructura civil nunca deben ser atacados”, agregó.
Testigos dijeron haber escuchado tres explosiones justo cuando las personas en el centro estaban terminando las oraciones de la tarde, y que dos de ellas impactaron en habitaciones y áreas de pacientes.
“Todo el lugar se incendió. Era como el fin del mundo”, relató Ahmad, un hombre de 50 años, que se encontraba bajo tratamiento en la institución médica al momento del ataque. “Mis amigos se estaban quemando en el fuego, y no pudimos salvarlos a todos”, manifestó.
Un miembro del equipo de rescate que trabajaba en el lugar la mañana del martes, Allah Mohammad Farooq, dijo que cientos de personas habían muerto.
“Cuando llegamos, todos estaban enterrados bajo los escombros”, dijo el rescatista. “Usamos una grúa para sacarlos. La mayoría de las personas estaban muertas, y muchas aún están atrapadas bajo los restos“, agregó.
Un hombre sentado fuera del lugar lloró mientras relataba haber oído sobre el bombardeo. Haji Najibullah dijo que su hijo y otros familiares estaban siendo tratados en el hospital.
“No tenemos información sobre quién está vivo y quién está enterrado bajo los escombros”, dijo Najibullah. “Sólo Dios sabe quién pudo haber sobrevivido y quién puede estar herido. Hasta ahora, no tenemos ninguna noticia”, explicó.
El experto en derechos humanos de la ONU en Afganistán, Richard Bennet, dijo en una publicación en X que estaba “consternado por nuevos reportes de ataques aéreos de Pakistan en Afganistán y las consiguientes víctimas civiles«. Ofreció sus condolencias y añadió: «Insto a las partes a desescalar, ejercer la máxima moderación y respetar el derecho internacional, incluida la protección de los civiles y de los objetos civiles como los hospitales».
Pakistán rechaza las acusaciones
En Islamabad, el ministro de Información, Attaullah Tarar, rechazó las acusaciones de Afganistán de que su ataque aéreo había tenido como objetivo un hospital, calificándolas de “totalmente infundadas”.
Tarar dijo en un comunicado que el “régimen talibán afgano está difundiendo otra falsedad”, y que Pakistán sólo abordó objetivos militares y de milicianos. Sostuvo que Pakistán había atacado instalaciones “que se utilizan directa o indirectamente para planificar, facilitar, dar refugio, entrenar o ayudar e instigar ataques terroristas» dentro del territorio.
El ministro dijo además que los ataques nocturnos en Kabul y en la provincia oriental afgana de Nangarhar fueron “precisos, deliberados y profesionales”, y negó cualquier tipo de embate contra una infraestructura médica. “No se atacó ningún hospital, ningún centro de rehabilitación de drogas ni ninguna instalación civil“, se jactó el funcionario.
Reacciones internacionales
Al darse a conocer la noticia, China volvió a pedir calma y moderación, y reclamó que se garantice la seguridad del personal, los proyectos y las instituciones locales en la región.
“China… seguirá desempeñando un papel constructivo a través de sus propios canales para desescalar las tensiones y mejorar las relaciones entre los dos países”, remarcó Lin Jian, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores del gigante asiático.
India, archirrival de Pakistán y que recientemente ha forjado vínculos estrechos con el Talibán afgano, dijo que condenaba de manera inequívoca el ataque.
“Que este ataque se haya llevado a cabo durante el mes sagrado de Ramadán, un tiempo de paz, reflexión y misericordia entre las comunidades musulmanas de todo el mundo, lo hace aún más reprobable”, condenó el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de India en un comunicado.
El conflicto actual
Los combates –los más graves entre los dos vecinos– empezaron a fines de febrero después de que Afganistán lanzara ataques transfronterizos en respuesta a bombardeos paquistaníes dentro de su territorio que, según Kabul, mataron a civiles. Los choques interrumpieron un alto el fuego mediado por Qatar en octubre, después de que enfrentamientos anteriores dejaran decenas de soldados, civiles y presuntos milicianos muertos.
Pakistán ha declarado que está en “guerra abierta” con Afganistán. El conflicto ha alarmado a la comunidad internacional, en particular porque se trata de una zona donde otras organizaciones armadas, incluidas Al Qaeda y el grupo terrorista Estado Islámico, aún tienen presencia y han intentado resurgir.
El presidente paquistaní Asif Ali Zardari afirmó el sábado que el gobierno talibán de Afganistán cruzó una “línea roja” al desplegar drones que hirieron a varios civiles en Pakistán la semana pasada.
Agencias AP y Reuters y diario The New York Times




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