El 24 de marzo de 1976, las Fuerzas Armadas derrocaron al gobierno de María Estela Martínez de Perón y se instaló lo que fue la última dictadura militar en Argentina. Además de las distintas medidas que dejaban en claro de entrada su carácter dictatorial, como la clausura del Congreso de la Nación, el establecimiento de la pena de muerte, la distribución de los diversos ministerios en manos de los militares, entre otras, el Estado dejó de ser quien velaba por los derechos de sus ciudadanos y se convirtió en su peor verdugo.
El período que se extendió hasta el 10 de diciembre de 1983, cuando finalmente se recuperó la democracia, dejó situaciones que aún hoy siguen generando una herida que no cierra. Hay preguntas sin respuestas, familias con ausencias irreparables y una lucha incansable para que haya memoria, verdad y justicia.
Esta lucha también tiene su vínculo con uno de los movimientos populares más grandes del mundo: el deporte. Según una investigación del periodista Gustavo Veiga publicada en el libro Deporte, Desaparecidos y Dictadura son – al menos – 220 los casos de deportistas desaparecidos. Hombres y mujeres que se preparaban para practicar una disciplina, dedicaban horas y horas a una pasión, tenían familia, amigos, pareja. Algunos formaban parte de algún espacio de militancia, otros tenían amigos que lo hacían, pero al día de hoy esos 220 nombres siguen siendo sinónimo de ausencia, algunos de ellos incluso sin respuesta.
En el rugby, el número es abrumador: 152 rugbiers desaparecidos, con La Plata Rugby Club con 20 jugadores desaparecidos entre 1975 y 1978. En el libro mencionado anteriormente, algunos ex integrantes del plantel explican que la mayoría eran egresados del colegio Nacional de La Plata y formaban parte de espacios de militancia política de diversas líneas ideológicas. Sin embargo puntualizan un punto de inflexión: la gira del 75 por Europa. Previo al viaje, el plantel de La Plata Rugby Club se reunió a definir si viajaban o no. Durante 40 días reflexionaron en silencio y en voz alta. “Los que optamos por viajar, nos salvamos. Y los que no, no pudieron. Nos alejamos de la militancia y lo digo siempre: me siento con culpa, porque estamos vivos”, contó Raúl Barandiarán, compañero de aquellos jugadores desaparecidos.
Por: Catalina Sarrabayrouse
El primer asesinado fue Hernán Roca, el viernes santo de 1975. Hernán era un jugador que en ese momento estaba en actividad. Después de una cena, su familia escuchó el chirrido de gomas y por lo menos dos autos que salían a toda velocidad. Al día siguiente el diario de La Plata escribió: “Encontraron muerto a tiros a un estudiante de Medicina en la Ruta 11, en Villa Ponsati”.
Hernán tenía un diario en el que escribía cada partido que jugaba, formó parte del plantel que ascendió a La Plata Rugby Club a Primera, jugaba de medio scrum, fue convocado para los Pumitas, militaba en la Juventud Universitaria Peronista y lo asesinaron mientras el resto del plantel estaba de gira en Europa. Su familia quiso investigar más, pero el juez de la causa les sugirió que lo evitaran por su propio bien. Todavía esperan justicia.
ACCIONES DE LOS CLUBES DE FÚTBOL
A lo largo del tiempo, los clubes del fútbol argentino se han involucrado con mayor profundidad en la lucha por la memoria de sus socios desaparecidos. Incluso han trabajado por reformular algunos hechos vividos en el pasado. El caso de River es un ejemplo de esto teniendo en cuenta que el 13 de octubre de 1978, Jorge Rafael Videla (presidente de facto entre 1976 y 1981), Emilio Eduardo Massera (representante de la Armada y miembro de la Junta Militar) y Orlando Ramón Agosti (representante de la Fuerza Aérea) habían recibido la distinción de socios honorarios, pero el 24 de abril de 1997 el club los dio de baja de sus registros.
Algo similar hizo Argentinos Juniors al expulsar al ex jefe del I Cuerpo de Ejército durante el último gobierno militar, Carlos Guillermo Suárez Mason, como socio activo de la institución. Colón le quitó la condecoración al segundo presidente Roberto Viola.
San Lorenzo descubrió una placa, en la entrada del Polideportivo Roberto Pando,
En 2021, Boca expulsó de su padrón de socios honorarios a Massera, quien había recibido la distinción en 1972 (fue en simultáneo socio honorario del Xeneize y del Millonario) y también realizó la restitución de carnets a familiares de socios detenidos – desaparecidos en la búsqueda de combatir al olvido y a la borradura de la identidad. Defensores de Belgrano, además, tiene una tribuna que lleva el nombre de Marcos Zucker por un hincha desaparecido el 29 de febrero de 1980.
Racing y una de sus actividades por el 24 de marzo
En Racing, Teresa Laborde, la hija de Adriana Calvo nacida en un vehículo durante un traslado a un centro clandestino de detención, dio una charla en el Predio Tita para el plantel profesional femenino. San Lorenzo descubrió una placa, en la entrada del Polideportivo Roberto Pando, en homenaje a sus deportistas, hinchas y socios desaparecidos en la última Dictadura. Y la lista de actividades se extiende a varios clubes del país intentando que haya memoria, verdad y justicia.




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