La victoria de Newell’s (3-1) ante Central Córdoba en el Estadio Único de Santiago del Estero dejó una de las imágenes más inéditas de la jornada: el fastidio de Matías Cóccaro tras ser reemplazado. El delantero uruguayo no logró entender el porqué de su salida y le pidió explicaciones al entrenador.
Cuando su número, el 13, apareció en el cartel, el Zorro no lo podía creer. «¿Yo?», reclamó el charrúa en primera instancia ante la decisión de Frank Darío Kudelka de sacarlo para que en su lugar ingrese Francisco Scarpeccio -quien más tarde sentenciaría el 3-1 definitivo-. Y, para colmo, se metió en un lío bárbaro con los jugadores del Ferroviario por demorar el cambio.
El delantero no comprendió la modificación (Foto: @Newells).
En su salida, a los 40 del ST, se cruzó primero con Juan José Cardozo, para más tarde salir casi eyectado por Alejandro Maciel y Yuri Casermeiro, quienes entendieron que hacía todo lento adrede y lo empujaron (literalmente) fuera del campo de juego. El árbitro Mastrangelo tuvo que actuar: salió a separar a todos y, a la par, Cóccaro siguió descargando su bronca mientras se dirigía muy pausadamente hacia el banco de suplentes.
Al salir, llovieron todos los reclamos juntos por parte del Zorro. Le hizo una seña de que estaban todos locos a la máxima autoridad del encuentro —por la reacción de los rivales— y empezó a recriminarle a su DT el motivo de su reemplazo.
Visiblemente molesto, gesticuló y expresó su desacuerdo con la decisión; al atacante de 28 años no le gustó nada. El enojo también se explica por el contexto del partido. Newell’s no lograba imponer condiciones y necesitaba respiro en varios sectores para sostener el triunfo parcial. Finalmente, el entrenador eligió bien. FDK hizo el cambio y el ingresante terminó de darle los tres puntos fundamentales a la Lepra.
La Lepra consiguió otro triunfo vital (Foto: Prensa Newell’s).
La secuencia completa
Otra victoria de seis puntos
Planificación y efectividad. Dos conceptos que explican el triunfo de Newell’s ante Central Córdoba en un contexto totalmente adverso. Porque la Lepra llegaba golpeada: eliminación en la Copa Argentina frente a Acassuso, último en la Zona A y anteúltimo en la tabla anual. Y ahí fue donde Frank Darío Kudelka la clavó al ángulo.
El primer concepto aparece desde el arranque: la planificación. El deté metió mano y sorprendió. Apostó por Salcedo como lateral derecho -siendo marcador central- y le dio la titularidad, por primera vez, a García, una decisión que no estaba en los papeles. Y esa lectura se tradujo rápido en el juego: gran desborde de Salcedo, pase al medio y aparición de García, con la defensa rival dormida, para el 1-0 y el desahogo.
La Lepra viene en levantada (Foto: Prensa Newell’s).
Ahí entra el segundo concepto: la efectividad. Esa que tanto le había faltado en partidos anteriores. Esta vez, no perdonó. Dos situaciones claras, dos goles. Centro de Russo, que no dio la pelota por perdida, y Salomón apareció solo, ganándole a Maciel, para marcar de cabeza el segundo.
Pero en el segundo tiempo, la Lepra salió dormida y el Ferro, pese a tener uno menos, encontró aire con los cambios. Se animó y lo consiguió: la bajaron en el área y Diego Barrera apareció para marcar el descuento. Sobre el final apareció Scarpeccio para marcar el 3-1.
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